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MUTUA MADRID OPEN

¡Hasta siempre, Ferrer!

¡Hasta siempre, Ferrer!

Juanjo Martín

EFE

David Ferrer puso punto y final a su carrera en Madrid y ante Zverev, que le venció en dos sets y tuvo un comportamiento exquisito en la despedida.

El final de la carrera de uno de los mejores tenistas españoles de todos los tiempos, David Ferrer, tenía que llegar algún día y lo hizo este miércoles en el Mutua Madrid Open, donde él quería, aunque le hubiera gustado que fuera más tarde, quizá contra Rafa Nadal. Pero Alexander Zverev, el rival al que más veces se había enfrentado en su gira de despedida, fue el último verdugo del alicantino. Al alemán le tocó ser el malo de una película épica e histórica. Estaba para pocas bromas con su balance de 4-6 en sus anteriores diez partidos, pero su comportamiento fue ejemplar, hasta el punto de que con los brazos en alto pidió al público que apoyara al Gladiador antes del último instante de una gran carrera. 6-4 y 6-1 fue el último resultado de Ferru.

Profesional desde 2000, ganador de 27 títulos, tres Copas Davis y finalista en Roland Garros (2013) y en un Masters (2007), Ferrer se ganó el respeto de sus rivales y de los aficionados y fue ejemplo para varias generaciones de tenistas. En la pista que lleva el nombre del pionero Manolo Santana, el público le entregó su último aliento al grito de “Ferru, Ferru, Ferru”. Su trayectoria acabó en el partido 1.111 (734-377). Lo dio todo e ilusionó con la posibilidad de otra victoria cuando se adelantó en el primer set (4-1), pero la gasolina se le terminó ante el empuje de un rival, vigente campeón, que no podía permitirse el lujo de alargar la fiesta (jugará en cuartos contra Hurkacz) y que fue un señor: “Todos estamos muy tristes. Eres el jugador más respetable que he conocido en mi vida”, dijo el teutón.

Luego comenzaran los actos de homenaje al de Jávea. El torneo había preparado dos grandes pancartas, con la frase “Gracias, Ferru” y proyectó un vídeo con mensajes de cariño de los compañeros. Su mujer, Marta Tornel, salió a la pista con su hijo, Leo, en brazos. Los padres, en la grada, se emocionaron como todo el mundo cuando Ferrer, al borde de las lágrimas, comenzó los agradecimientos a su familia, a su equipo y a la afición que tantas veces disfrutó con su entrega. Coincidir con Nadal, Federer, Djokovic y Murray le impidió ganar Grand Slams, pero fue grande y atesoró mucho “cariño”, como él destaco en su adiós. ¡Hasta siempre, Ferrer!