María José Martínez: la mamá del circuito, en la Fed Cup

COPA FEDERACIÓN

María José Martínez: la mamá del circuito, en la Fed Cup

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DIARIO AS

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Estuvo año y medio parada entre una lesión y la maternidad. Andrea, de dos años, está con ella en Chequia. A sus 34 años, vuelve al equipo en el que no figuraba desde 2011.

España cuenta en Ostrava con una quinta jugadora para medirse a la República Checa, Andrea, que el 1 de abril cumplirá tres añitos. Vitamina anímica para el equipo. “La verdad es que está bien atendida”, se ríe María José Martinez. Andrea es su hija y ella, con 34 años, ha vuelto a una convocatoria después de la maternidad y de estar año y medio fuera del circuito. “Es un regalo; hablé con Conchita Martínez en Australia y me dijo que si Carla Suárez no se recuperaba de la lesión, era la siguiente. Así que estoy con mucha ilusión”, explica desde la ciudad checa, donde comparte alineación con Garbiñe Muguruza (23 años), Lara Arruabarrena (24) y Sara Sorribes (20).

María José, de Yecla (Murcia), tiene en su palmarés cinco títulos individuales y 17 de dobles. Entre ellos, el de maestra por parejas con Nuria Llagostera en 2009 y el torneo de Roma 2010 en individuales (equivalente a un Masters 1.000), año en el que llegó a ser 19º del mundo.
“Sufrí varias lesiones de rodilla. En 2008, 2010... y en 2012 fue a más. Continué al año siguiente, pero al final tuve que volver a operarme. Luego nació Andrea. Pero nunca me cerré puertas. El último año en el circuito fue muy amargo y no quería despedirme del tenis de esa manera”, explica. Así que cuando la niña tenía seis meses se puso a entrenar, y cinco después disputó su primer torneo.

Ahora forma pareja con la eslovena Andreja Klepac, con la que alcanzó la semifinal en Sydney y la tercera ronda en Australia y es ya 36ª. “El objetivo es hacer algo grande y llegar al Masters”, avanza. “Iba a parar ya esta temporada, pero si es buena, seguiré otra”, dice.

Por el circuito, Federer, Murray o Djokovic viajan con su prole y niñera. La realidad de la murciana es menos prosaica. “Me ayuda mi marido. A veces me acompañan en giras y otras se queda en Manresa (donde reside) porque tiene que ir a la guardería. Me organizo con sus horarios. Entreno muy temprano o durante la siesta. Jugando el dobles, si tengo que pagar otro billete de avión para una cuidadora, no me da”, relata.

A María José, la vida le ha regalado a Andrea y una segunda oportunidad en el tenis. Esta semana, su ilusión es tumbar a las checas, actuales campeonas. “Ellas tienen la presión. Nunca se sabe. Las rachas siempre acaban cortándose”, avisa. Sí, la vida, como la suya, da muchas vueltas.

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