Sólo Wawrinka separa a Nadal de su decimocuarto grande

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ABIERTO DE AUSTRALIA

Sólo Wawrinka separa a Nadal de su decimocuarto grande

Rafa juega mañana (09:30, Eurosport) su 19ª final de Grand Slam en el Abierto de Australia. Si vence igualará los 14 títulos del estadounidense Pete Sampras.

Melbourne

Las acequias de Melbourne Park, entre los árboles junto al río Yarra, están llenas de ranas veraniegas que se dispersan a brincos entre los paseantes que se dirigen al Rod Laver Arena: donde, algo más allá de los turistas, un muchacho suizo de 28 años, Stanislas Wawrinka, musita en francés: “Estoy excitado y algo nervioso, es el momento más emocionante de mi carrera”. Y algo más allá, en el Margaret Court Arena, la raqueta de Rafael Nadal ruge y rasga bolas con la brutal finura de una bayoneta. Aunque no lo parece, Nadal es un año más joven que Wawrinka. Nadal da la sensación de estar preparando un combate. De Wawrinka se diría que espera acontecimientos con el curioso hieratismo de un suizo hijo de padre alemán…

En el camino hacia su choque directo número 13, la final del Abierto de Australia, Nadal (que ganó los 12 anteriores, sin perder un set) y Wawrinka (actual primer jugador de Suiza, verdugo de Djokovic)… han quemado muchos puentes. Nadal ha perdido un set, ante Dimitrov, y casi se deja la mano izquierda, la de la bayoneta, en el empeño de llegar a la final. Un servicio lanzado hasta a 221 km/h ha dibujado 58 saques directos para Wawrinka, que se ha dejado cuatro sets en la ruta hasta la final… y Nadal, uno: el primero de los cuatro que jugó con Dimitrov, el día en que los vendajes de la mano izquierda casi le apartan del torneo. Rafa volverá a pegarse el mismo apósito que tan bien le funcionó ante el viejo enemigo Federer. Wawrinka será el segundo suizo seguido que se opone a Nadal con el discutible blindaje del revés a una mano. Tirando al revés de la Guardia Suiza de la ATP, Nadal agrupa 35 victorias en 45 partidos con Wawrinka y Federer… y con esas cero derrotas ante Wawrinka.

Mañana, desde las 09:30 horas, habrá nuevo contacto entre Wawrinka, el suizo que espera acontecimientos tras la trinchera, y ese Nadal a la carga, campeón de 13 torneos de Grand Slam. Es la primera final de un grande para Wawrinka… y la presencia número 19 de Rafael Nadal en un evento de este calibre, lo que le hace empatar con Ivan Lendl en el segundo puesto histórico, por detrás de Federer (¿Federer…?) y sus 24 finales.

Cañoneo. El eco del cañoneo plano que Wawrinka usó contra Djokovic y Berdych aún no se ha extinguido. El rugido sesgado de la raqueta o bayoneta de Nadal deja pensativa a la fauna de Melbourne Park. Además de la raqueta, Nadal suele usar un arma aún más peligrosa: ese corazón que fascina incluso a Patrick Hemingway, el único hijo vivo de Ernest. “Siempre disfruto intentando adivinar qué clase de persona puede esconderse tras un corazón tan candente como el suyo”, reflexiona Pat Heming­way, que reside en Montana.

“El cura dice que no debemos atacar”, dice un soldado a un oficial en Adiós a las armas, una de las mejores novelas de Papá Hemingway. “Esto es la guerra, y en la guerra se ataca: dejad al cura solo”, responde el oficial, ante la impotencia del sacerdote. En Melbourne Park, entre las ranas saltadoras, se escuchará hoy fuego de artillería, casi como el que relató Ernest Hemingway entre las tablas del Delta del Ebro. “Esto es la guerra y en la guerra se ataca”, dicen los oficiales del padre de Pat Hemingway: esos oficiales que mandan al combate a gente tan candente como Rafael Nadal Parera… mientras entre trincheras y acequias aguardan suizos hieráticos y preparados para sacar a 221 kilómetros por hora.

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