"No sé si soy el mejor, no jugué contra grandes tenistas"
El suizo confiesa en 'Olé' que no se siente el mejor de la historia. "Depende de cada uno, pero no puedo compararme con Sampras o Borg, sería injusto".

Roger Federer no se esconde cuando habla. El tenista suizo, en una entrevista al diario argentino 'Olé', asegura que no se puede comparar a los grandes tenistas de la historia porque nunca ha jugado contra ellos. "Es difícil saber quién es el mejor tenista de la historia. Es un debate que se lo dejó a la gente. Hoy se rige todo por récords y estadísticas. Antes no se jugaba tanto por dinero sino por pasión por este deporte. No sé si puedo decir que soy el mejor, no he jugado contra grandes campeones. He visto ídolos como Edberg, Becker, Sampras, sé de Borg y Laver, pero depende de los gustos. No puedo compararme, sería injusto", comenta el suizo, que durante su era ha disputado terribles duelos contra jugadores de la talla de Novak Djokovic y, sobre todo, Rafa Nadal.
Considerado la mejor raqueta de la historia, confesó que ha sufrido y trabajado mucho para estar donde se encuentra ahora. Primero, tuvo que cambiar su difícil carácter. "En mis días de junior todo era más difícil, desde la concentración hasta controlar mis emociones. Un día dije basta. Mis padres, mis amigos y mi entrenador me decían que había otro camino, que podría jugar bien de otra forma con la misma intensidad en la pista, pero más tranquilo y calmado. No fue fácil cambiar. Me costó seis o siete años, de los 14 a los 21, y los resultados cambiaron", dijo el tenista.
Federer "sacrificó mucho por el tenis" y se convirtió en un jugador reservado. Entonces apareció la presión mediática. El suizo recuerda perfectamente cual fue su debut en la élite, el 6 de julio de 1998 ante el argentino Lucas Arnold en Gstaad. El suizo venía de proclamarse campeón junior de Wimbledon y la prensa le veía como el próximo número. Federer perdió aquel partido. "Fue un momento importante, pero también para la prensa, que creía que iba a ganar fácilmente y sin embargo perdí en primera ronda", apuntó el suizo.
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Aquella derrota no importó. Todos creían que Federer iba a ser el próximo número uno y cada partido del suizo se juzgaba con dureza. Una de ellas, la derrota ante Luis Horna en la primera ronda de Roland Garros de 2003, le golpeó con mucha fuerza. "Empezaron a cuestionarme. Además, veía de ser eliminado en primera ronda de Roland Garros y Wimbledon del año anterior. Decían que tenía talento pero dudaban si tenía todo lo necesario para ser lo que pensaban. Por eso llegué a Wimbledon con mucha presión. Y la sufrí mucho. Gracias a Dios, dos semanas después era el campeón de Wimbledon", explica Federer, que reconoce cuánto maduró entre 1999 y 2003, cuando empezó a construir su leyenda.
Federer se ha convertido en un jugador tranquilo, en un buen tipo dentro y fuera de la pista. "Me considero una buena persona. Messi y yo hemos demostrado que se puede ser exitoso siendo una buena persona. En el camino, disfrutas más de la vida", añade. En ese momento, confiesa su secreto. "Todo está en el trabajo que hay detrás. El tenis te tiene que apasionar, te debe gustar y tienes que disfrutarlo", sentencia el suizo, que a sus 31 años se ve aún mucho tiempo en la élite: "Ya he hecho cosas, pero todavía tengo algunas por hacer".