Cepillos para erosionar una capa de un milímetro
Por las noches, trabajo intenso.


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Tras las críticas de Djokovic a la pista azul, la noche fue larga en el Madrid Open, donde amaneció trabajando. Anoche tocaba el mismo plan. "Estamos intentando saber por qué resbala tanto", reconocía Carlos Moyá, codirector del torneo y que dio su OK jugando repetidamente las semanas previas. "Antes no pasaba", coincide Andreu Puigserver, que ganó con su empresa Ibesport el concurso para construirlas, y que destaca que este año la central estaba preparada "antes que nunca, unos dos meses".
Puigserver, junto con Gaston Cloup, exresponsable de la tierra de Roland Garros, y Miguel García, de las de Montecarlo, probaron a echar más tierra. Pero no les convenció. Y entre todos parecen haber detectado el problema. "Bajo la tierra azul, hay una zona compactada de cinco centímetros de roja. Y, sobre esta, una capa, un film azul, de un milímetro que la sella. Eso se ha quedado duro, sin porosidad". Así que se ha optado por erosionarla con unos cepillos especiales y luego volver a tirar grano azul encima. Además, se ha conseguido el permiso de los jueces para regarla entre set y set. O incluso en mitad de una manga. "Con la humedad, se compensa", apunta el pistero mallorquín, que recuerda que con la altitud las pistas se hacen más duras.