Madrid ya es azul
El Masters innova con tierra de color azul. Nadal y Djokovic se manifestaron en contra. Moyá: "La sensación es igual a la roja"


No son pistas rápidas las que resaltan en la Caja Mágica. No es que el Mutua Madrid Open (4-13 mayo) se haya pasado de la tierra al cemento, sino que este año estrena tierra... azul. Rafa Nadal y Novak Djokovic ya se han significado en contra de la decisión, que recibió el plácet de ATP y WTA en noviembre, en torno a un concepto: "Tradición". Así que las críticas de los números uno y dos pueden zumbar de inicio.
¿Preocupa? "No -responde Carlos Moyá, codirector del Open-. La sensación es igual a la de la tierra roja. El movimiento, los desplazamientos y el bote de la bola son exactamente los mismos. Cambia la visibilidad e impacta, pero sólo los diez primeros minutos. Los jugadores estamos cerrados a los cambios, generalmente. Quizá porque en cosas como en la reducción del calendario no se avanza tanto. Entiendo sus quejas, ya que son los principales actores, pero hay que esperar al final del torneo. Si hay errores, se reconocerán".
Licencia.
"Si hay alguien que podía hacer esto es Madrid, un torneo joven, innovador y moderno. La tradición te la da el tiempo, y aquí nos podemos permitir ciertas licencias. Es verdad que no lo veo en Montecarlo o Roland Garros", asume Moyá, que ha probado y seguido de cerca el cambio.
El globo sonda se lanzó en 2008, cuando Dinara Safina (representada por Gerard Tsobanian, director general y mano derecha del propietario Ion Tiriac) viajó con una botella llena de tierra azul por el circuito advirtiendo a sus colegas. En 2009 se construyó ya una pista de entrenamiento, y en 2011 otra con dos texturas. Nadal nunca quiso pisarlas. Pero sí otros como Feliciano, Verdasco o Murray, que dieron su OK.
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El mallorquín Andreu Puigserver, quien diseñó la pista del Sant Jordi para la Davis de 2000, y el francés Gaston Cloup, guardián de la tierra de Roland Garros hasta 2009, han sido los encargados de materializar un cambio que tiene como principal argumento facilitar la visibilidad. "Es un 15% mejor para los espectadores", defiende Tiriac, porque aumenta el contraste (1.15 del azul frente al 0.55 del rojo, según un estudio encargado por el Open).
La tierra (3,5 toneladas por pista, y el doble de coste) viene de Lleida y Mallorca. Primero se blanquea (extracción del óxido férrico) y luego la trata un ceramista para teñirla. "Ha pasado 300 pruebas de laboratorio", advierte Puigserver. Todo para que Nadal y Djokovic la prueben y la encuentren tan exactamente "igual" como Moyá.