Tenis | Masters 1.000 de Miami

Nadal resistió a Tsonga y ahora se mide con Murray

Rafa: "Si quiero pasar a la final, debo mejorar la rodilla".

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En el espeso calor húmedo de Miami y en las lentas pistas azuladas de Crandon Park, Key Biscayne, emergió en el primer set ante Jo-Wilfried Tsonga el mejor Rafa Nadal de 2012. El mejor después de aquel muro espartano de la final de Australia ante Novak Djokovic. En esa primera manga, Nadal voló sobre la moqueta turquesa de Key Biscayne como una mariposa de fuego sin vendas ni rodilleras: con camiseta también celestona, Nadal picó a Ali Tsonga... justo como el aguijón de una mariposa hubiera punzado a un elefante rabioso.

La primera manga se cerró con 6-2 para Rafa en 40 minutos justos. Móvil y motivado, Nadal jugando como Nadal, hizo dos breaks sobre el brutal saque de Tsonga, que tableteaba como una ametralladora, pero ya hizo crack en el juego inicial. Cuando Rafa conservó servicio en el cuarto juego, para 3-1, Tsonga se desplomó pesadamente y entregó el set. Pero...

Todo cambió en un juego: el décimo del segundo set, con 5-4 y servicio para Rafa, que sacaba para cerrar el partido. Tsonga salió de las cuerdas y se fue al ataque con todo: restos centelleantes, subidas explosivas, voleas cortas... y tres juegos seguidos que valieron al francés de padre congoleño la segunda manga: 7-5.

Ahí, Nadal dudó. Y, a la defensiva, llegó a la escena de un combate donde prevaleció por vigor, raza e instinto: Rafa salvó tres puntos de break en el último juego del set final, que zanjó con 6-4. Casi 170 minutos de batalla y fatigas para la rodilla. Hoy le toca semifinal con Andy Murray. "Si quiero tener posibilidades, debo mejorar la rodilla", analizó Rafa. Pero sí que estaba feliz: bastante feliz, se diría...

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Tsonga cargó contra el árbitro

Los cuartos se cerraron anoche: Mónaco superó a Fish (6-1 y 6-3), y el Ferrer-Djokovic se jugó de madrugada. Y Tsonga cargó contra el argentino Damián Steiner, que le arbitró ante Nadal: "Me quejo porque siempre que pedí el Ojo de Halcón, el juez nunca tomó la iniciativa. Nunca decía nada contra Rafa, pero sí contra mí. Si Rafa no quiere, él no arbitrará finales ni semifinales. Tuve que tomar decisiones, y eso no me parece justo". Steiner ya arbitró ante un público volcánico el turbulento Nadal-Grosjean de 2005, en París. Sharapova pasó a la final femenina tras ganar a Wozniacki: 4-6, 6-2 y 6-4.

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