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Nadal cae ante Djokovic tras seis horas de épica

Tenis | Open de Australia

Nadal cae ante Djokovic tras seis horas de épica

Nadal cae ante Djokovic tras seis horas de épica

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La final de Australia es la más larga de la historia en Grand Slam.

En efecto y en tenis, ese sueño de la razón que producía los monstruos caprichosos de Goya... puede producir un partido tan monstruoso como éste. Más allá de las cuatro de la mañana en Melbourne llegó ante los periodistas Novak Djokovic, número uno mundial y flamante bicampeón del Open aussie. El inteligente Djoker hizo un certero resumen: "Este es un momento histórico".

Djokovic había caído (por última vez en 2012...) sobre la pista del Rod Laver Arena cerca de las dos de la madrugada australiana. Novak caía con el título y el número uno envueltos en las cuerdas de su raqueta. Al otro lado de la red aún seguía en pie Rafa Nadal: los ojos abiertos, las piernas hinchadas. Y era una escena tan épica como cuando Moby Dick emerge de las profundidades con el Capitán Ahab estampado sobre su lomo blanco, en la persecución más eterna de todos los tiempos...

"No puedo creer que aún siga despierto. Ha sido algo increíble", volvía a parlotear Djokovic, ya cerca del amanecer en Melbourne. Un partido tan increíble como la batalla de Verdún o los asaltos finales del Ali-Frazier, el Thrilla in Manila. Dos hombres, Nadal y Djokovic, cruzaron golpes sobre el Rod Laver Arena durante 353 minutos. Fue la final más larga de los Grand Slams y el partido de mayor duración del torneo oceánico, superando a la final Wilander-Lendl de 1988 en Nueva York y a la semifinal Nadal-Verdasco de 2009, en Melbourne. Es el mejor tanteo de Nadal con Djokovic desde 2010... y la primera vez que Rafa pierde un quinto set con Novak, su particular Moby Dick.

Combate de emociones. Batalla de agonía, adrenalina y atrición. Tras dominar el primer set (80 minutos, 7-5). Nadal recuperó el 2-5 del segundo... sólo para entregar esa manga en 4-6 tras doble falta. Rafa abría a Djokovic desde la derecha del serbio. Huía del punzón que es el revés de Novak, que rescata bolas sobrenaturales. El fin del segundo set hirió a Nadal, que se abrumó y frustró en el tercero: 2-6.

Tempestad. Bajo el fuego serbio, Rafa estuvo dos veces perdido en la cuarta manga: en 4-3 para Djokovic y 0-40... y con 5-3 para Novak en el tie break. En esos momentos, Nadal armó una tempestad y la arrojó al alma de Djokovic, quien, contracturado, flotó de milagro: Nadal mandó en el quinto set por 4-2, 30-15 y saque, antes de fallar un revés fácil. Djokovic se recuperó (??), cargó... y ganó. Pero este Ahab sigue a la caza de Moby Dick.