Tenis | Abierto de Australia

Nadal avanza hacia Haas pero se duele de la rodilla

"Me vi fuera, necesité ayuda para subir a la habitación"

<b>PUNTO FLACO.</b> El vendaje marca el punto débil de Rafa: la rodilla.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Ahí siguen los sparrows y los magpies, los chingolos y urracas oceánicas que revolotean entre el colosal Melbourne Cricquet Ground y las pistas de Melbourne Park. Y ahí sigue la rodilla derecha de Rafael Nadal Parera, atrapada en una trama de vendajes tan eterna como el graznido de los pajarracos en la techumbre de los estadios de Melbourne.

En el áspero y ventoso Hisense Arena, Nadal sólo necesitó 105 minutos ante Alex Kuznetsov para avanzar hacia la segunda ronda, donde le espera Tommy Haas: 6-4, 6-1, 6-1. En el primer juego, Rafa quebró el servicio de Kuznetsov (número 167 de la ATP), salvó el primer set con decoro, pese a verse presionado en algunos juegos al saque y, con nueve aces, sólo cedió dos juegos en las mangas segunda y tercera. Pero...

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Las alarmas habían sonado como graznidos de pajarracos cuando Nadal pisó el Hisense Arena con un aparatoso vendaje compresivo en la rodilla derecha. Explicación del propio Rafa Nadal: "Ha sido lo más raro que me ha sucedido... el domingo por la tarde, sentado en una silla noté un cloc en la rodilla y cuando traté de levantarme tuve una sensación rara. Pensé que se había salido la articulación, la rodilla se quedó dura, sentí mucho dolor y no pude doblar la pierna. Necesité ayuda para subir a la habitación. En ese momento me vi fuera del torneo: me parecía inviable no poder doblar la rodilla un solo centímetro y tener que jugar en la tarde del lunes".

Tras el reconocimiento clínico, que descartó lesión grave, más las terapias del fisioterapeuta Maymó y el doctor Ruiz Cotorro, Nadal se vendó, saltó al Hisense y apeó a Kuznetsov. Ahora llega Haas, casi con 34 años. ¿Y esa rodilla...?

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