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Rafa Nadal: "Yo estoy dispuesto a cualquier cosa"

Nadal sintetiza el malestar de los jugadores. No se quiere hablar de huelga pero sí de medidas drásticas por la relación con los Grand Slam, el calendario y los premios.

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Tambores de huelga resuenan en el circuito profesional masculino. Esa sensación dejó la comparecencia de Rafa Nadal, vicepresidente del consejo de jugadores de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) en Nueva York (el presidente es Federer), tras derrotar a Gilles Müller en octavos de final del US Open. Una frase retumbó en Flushing Meadows. "Si por las buenas es difícil cambiar (las cosas), habrá que buscar otro camino. Yo estoy dispuesto a cualquier cosa con tal de que estemos todos a una", advirtió Nadal quien, cuando se le pidió más concreción, si con eso se refería a un paro, despejó: "No tengo información de una huelga". Pero esa idea ya la había propagado Andy Roddick por el vestuario.

Tras el roce provocado el martes, cuando la organización del US Open hizo salir a la pista a los jugadores con las pistas aún mojadas, por lo que volvieron a la caseta al cuarto de hora, se destapó la caja de los truenos. Sobre la mesa están varias reivindicaciones: mayor influencia de los tenistas en los cuatro Grand Slam (organizados por la Federación Internacional de Tenis, no por la ATP), una reducción del calendario y un mayor porcentaje del beneficio de la ITF y la ATP.

Por partes. La relación con los Grand Slam. "No es justo jugar cuatro partidos en cuatro días. Mi lado del cuadro se ve perjudicado", explicó Nadal antes de que se anunciara que se posponía, por cuarto año seguido, al lunes. "Está bien para la televisión que la final sea el domingo, pero no para los jugadores". En el US Open, en condiciones normales, se celebra el 'supersaturday' que reúne el sábado las semis masculinas y la final femenina para contento de la ESPN y la CBS. "Ya tener las semis el sábado es de locos". Los jugadores (Nadal quiso dejar claro que hablaba en representación del colectivo: "No me gusta venir aquí a decir esto porque a mí me ha ido muy bien") quieren influir más en las decisiones. "En un torneo ATP no nos habrían sacado a la pista, porque llovía". "El problema es que no tenemos suficiente poder en este tipo de torneos y eso debe cambiar pronto (...). A nosotros no nos gusta pelearnos y necesitamos a alguien que nos represente con fuerza". "Los Grand Slam no pueden hacer siempre lo que quieran. Nosotros somos una parte importante del tinglado", advirtió.

David Ferrer le apoyó en este sentido: "El trato a los jugadores es ridículo, no contamos nada. En un torneo de la ATP todo está mucho mejor". Puso un ejemplo. Del Potro, campeón en 2009, estuvo hora y media esperando un coche para volver al hotel. Él sufrió ayer un cambio a una pista sin Ojo de Halcón y de 500 espectadores.

El calendario. "No se puede jugar del 1 de enero al 5 de diciembre porque no se aguanta, cuando el juego es cada vez más rápido. Debemos tener más tranquilidad mental y física". Para el próximo año, ya se ha acordado una reducción de dos semanas (fin el 18 de noviembre). Pero se discute también que la Copa Davis (igualmente de la ITF) celebre sus rondas de cuartos la semana posterior a Wimbledon, las semifinales tras el US Open y la final tras el Masters. Con partidos a cinco sets.

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Y el reparto de premios. La ATP genera 600 millones de dólares y los jugadores, que son parte de la organización junto a los torneos, perciben un 13% en concepto de premios (unos 78). Quieren más. También de los Grand Slam. "Yo estoy contento con mi dinero. Tengo más del que merezco, pero encima de que nos partimos la cara, estos eventos (los Grand Slam) ganan más del doble que los jugadores", se quejaba ayer Ferrer. Las quejas vienen, sobre todo, en solidaridad con los 'modestos' que atraviesan dificultades en el día a día.

La huelga (o 'lockout' patronal, porque los jugadores forman la ATP) es una palabra que no se quiere mentar. Pero que planea sobre las pistas. "Todo el mundo está de acuerdo en que esto debe cambiar". Palabra de Nadal.

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