US OPEN

David Ferrer-Andy Roddick, con Austin en el recuerdo

El ganador jugará con el vencedor del Rafa Nadal-Gilles Muller.

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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David Ferrer, el número cinco del mundo, liquidó en Austin (Texas) el pasado mes de julio a Andy Roddick y Mardy Fish para dar a España el pase a las semifinales de la Copa Davis. En la jornada del martes (orden de juego por confirmar), se vuelven a enfrentar por un puesto en los cuartos de final del US Open. El ganador jugará con el vencedor del Rafa Nadal-Gilles Muller.

"Espero que no salga más motivado", bromea el de Jávea, que ha cogido un gran punto de forma tras superar una fractura en el metatarso de su mano izquierda después de Wimbledon. Volvió en Cincinnati, donde sólo disputó dos partidos, y se ha plantado en los octavos en Nueva York. Esta es la primera vez en su carrera que alcanza el mismo año esa ronda en los cuatro 'grandes', lo que habla a las claras de su regularidad. "Este año está siendo una sorpresa, porque la verdad es que siendo más joven recuperaba mejor. Estoy muy satisfecho", explica Ferrer, que llegó a Nueva York afectado por una fascitis plantar. "Me duele mucho al principio y luego remite, pero es soportable".

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Ferrer domina en el cara a cara a Roddick, ambos de 29 años, por 5-3, pero no se fía. "Los partidos con Andy son siempre igualados. Yo le admiro mucho y le he intentado imitar siempre por su pasión y lucha. Ha estado un montón de años en el top-ten y ahí sigue peleando".

"Honestamente, para mí hay menos presión aquí que en Austin", advierte Roddick, ganador en NY en el lejano 2003 y último estadounidense en hacerlo. "La superficie tampoco tiene que ver nada con la de la Davis (allí era indoor y más deslizante). Nos hemos visto en un montón de situaciones y ambos estamos en 'el lado viejo' del tenis", advierte. El cañón de Omaha contra el restador que todo lo escupe. "Su resto es grande. Cubre mucha pista", alaba Roddick, que no quiere entregar la cuchara ante su gente.

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