Tenis | US Open

Ferrero se sobrepone al dolor y elimina a Monfils

Aguantó casi cinco horas con la cadera maltrecha

Juan Carlos Ferrero, ayer.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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La cosa está chunga. Si los dolores persisten todo el año, en el Torneo de Valencia (en octubre), lo dejo". La frase la dejó Juan Carlos Ferrero en mayo, en Madrid, agobiado por verse "tan diferente" al que era. Al jugador de fina derecha que ganó Roland Garros en 2003, que fue número uno y que aquí, en Nueva York, disputó la final del US Open ese mismo año. Ayer, en la Louis Armstrong, lejos de la 10 donde derrotó en cinco trabajados sets en primera ronda a Pablo Andújar, "pendiente del dolor", de su maltrecha cadera, volvió a sentirse vivo.

Ferrero mandó a su casa a Gael Monfils, al tenista que ocupa el séptimo puesto del ránking, el líder de la Francia que se encontrará España en las semifinales de Davis en dos semanas, tras casi cinco horas. Le endosó 7-6 (5), 5-7, 6-7 (5), 6-4 y 6-4. Aunque tuvo que ser atendido tres veces por el fisio, el español siguió luchando. Con intercambios larguísimos (hasta 37 golpes se contabilizó en uno) fue desgrando el tenis del Ferrero "de antes", llevando de lado a lado a la fundida pantera negra. En tercera ronda, se encontrará con Granollers, que ganó a Kukushkin por 7-5, 6-3 y 6-4.

Ferrero, ahora 105º del mundo, tiene 31 años y mientras su colega de camada Federer lucha por ganar otro Grand Slam, él se conforma con que su cuerpo le permita jugar sin sufrimiento. Tuvo que parar desde el US Open 2010 hasta marzo de este año. Ocho meses. Su muñeca no admitía ya más inyecciones por el riesgo de cristalización en los tendones. Su rodilla izquierda dijo basta. Cirugía e infierno. Pérdida de musculatura en el cuádriceps y toneladas de gimnasio. Ahora, la cadera, que se queja a la hora y media de esfuerzo. "Estoy incómodo. En lo mental, se hace difícil. Me pongo tenso y no disfruto porque estoy más pendiente del dolor", contaba antes. Luego, sonrió: "Con la gente gritando, me he vuelto a sentir especial, tenista".

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Roger Federer pasó por encima de Dudi Sela (triple 6-2) y es segundo en el ránking de victorias en Grand Slam, en la Era Open, con 225 por las 233 de Jimmy Connors. Jugará con el vencedor del Tomic-Cilic.

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