Tenis | Circuito ATP

Granollers se acerca al Top-30 sin entrenador

"Aunque me tenga que buscar la vida, no me afecta"

<b>UN GRAN BAÑO. </b>Fernando Verdasco vierte el champán sobre Marcel Granollers, que levantó en Gstaad el segundo título de su carrera.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Marcel Granollers es como ese Juan Palomo del anuncio: "Yo me lo guiso, yo me lo como". El barcelonés, de 25 años, salió ayer en el puesto 33 del ránking ATP (subió 12 escalones), el más alto de su carrera, tras derrotar a Fernando Verdasco en la final del ATP 250 de Gstaad (Suiza). Y eso que desde abril viaja sin un técnico que tutele su carrera.

"Me tengo que buscar la vida para quedar con gente a entrenar en los torneos y también ocuparme de la logística de los viajes, los billetes... Ya lo había hecho otras veces y no parece que me haya afectado. Aún así, mi objetivo es encontrar a alguien", explica desde Kitzbuehel (Austria), donde llegó tras una hora de avión y cuatro de coche y hoy debuta frente al italiano Volandri. En Gstaad tampoco estuvo su preparador físico, Sergi Valldaura, pero sí acudieron a la final sus padres, Javier y Montse, y su amigo el tenista Marc López.

Hasta febrero, su carrera estuvo unida a la del extenista Fernando Vicente, pero este tenía apalabrado trabajar en la Academia de Galo Blanco y sus caminos se separaron.

Davis.

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Granollers, que ganó la Davis júnior en 2002 junto a Rafa Nadal y Tomeu Salvá, integró el equipo absoluto que sorprendió en Mar del Plata en 2008, debutó en Logroño en 2010 y el mes pasado disputó el dobles junto a Verdasco en la victoria en Estados Unidos. "Volver a estar convocado me motivó muchísimo; la confianza del capitán y el gran ambiente del grupo animan", apunta.

Ya en ese 2008 alzó su primer y hasta el domingo único título ATP ganando en Houston a Blake, "pero fue inesperado; era el primer año que estaba entre los cien primeros y también el primer torneo en el que entraba en el cuadro final sin disputar la previa", reconoce este gran doblista (fue 5º el año pasado) frenado este año por la lesión de su pareja Tommy Robredo. "Mi prioridad es el individual, pero lograr un Grand Slam sería más fácil con el dobles y no deja de ser una ilusión", explica el periquito, que desde la retirada de Beto Martín se ha quedado solo sacando pecho por el Espanyol.

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