Tenis | Masters 1.000 de Roma

Djokovic tumba a Nadal a las puertas de París

En el Masters 1.000 de Roma se repitió la historia de Indian Wells, Miami y Madrid. Novak Djokovic superó a Rafa Nadal, pero en unas condiciones muy parecidas a las que se encontrarán en Roland Garros a partir del domingo. El serbio lleva 37 victorias este año y siete títulos.

Djokovic tumba a Nadal a las puertas de París
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Nole, Nole!", aullaba el pueblo de Roma ya con 3-3 en el primer set. Quería sangre, un sacrificio de su Dios en la tierra. Y lo obtuvo. Rafa Nadal, que aspiraba a un sexto título en el Foro Itálico, cayó por un doble 6-4 ante Novak Djokovic. Son ya 37 victorias del serbio en lo que va de año. Son cuatro finales de Masters 1.000 ganadas al número uno este curso. Es ya, junto a Gastón Gaudio (3) y Roger Federer (2), el tercer jugador en derrotar a Nadal dos veces en tierra. Y ayer fue a nivel del mar, en unas condiciones diferentes a las del Madrid y parecidas a las que tendrán en Roland Garros desde el domingo. Allí, ante otro pueblo que olerá la sangre, y en combates a cinco sets, se dirimirá el número uno mundial.

Por eso era tan importante el partido de ayer, la escenografía. Los papás de Nole uniformados con una camiseta que llevaba impreso en la espalda "Madrid, 34". El número de victorias hasta esa final. El puño en alto y los gritos primitivos. Intimidación.

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Y Nadal, que comenzó agresivo como un dogo, vio cómo le arrebataba el saque tres veces seguidas (3-5, 4-6 y 0-2 en el segundo set). Cualquier pequeño fallo era aprovechado por el serbio, más metido en pista, más profundo. Su drive dibujó cruzados con ángulos imposibles y su revés bloqueó las bolas altas lanzadas por Nadal. Su físico no se resintió de las tres horas de batalla con Murray. No había grietas. Nada que hacer salvo resistir, hacerle sufrir. Y bien que lo hizo el español (el número dos sólo ganó ocho puntos más que Nadal), pero Djokovic ya es más fuerte que la presión. Y París está ahí al lado...

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