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Nadie en la Tierra puede vencer ahora a Djokovic

Nadal se estrella ante el serbio, que ya tiene a tiro el liderato mundial

<b>EL CAMPEÓN Y EL NÚMERO UNO. </b>En la camiseta de Djokovic puede leerse 'campeón' en serbocroata. La llevaba preparada. Tras él, junto a Santana, el número uno: Nadal.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Pues sí: por lo visto ayer en la Caja Mágica, nadie en la Tierra, ni en la tierra batida ni fuera de ella, puede vencer ahora a Novak Djokovic, o Djoker Nole, como prefieran. La conquista del Everest de la tierra batida llamado Rafael Nadal era uno de los ochomiles que quedaban a Djokovic, quien ahora ojea otras cumbres: Roland Garros, Wimbledon, el número uno del mundo...

Ese número uno aún está en poder de Nadal, que ni siquiera pudo arrebatar un set al embrujado Djoker serbio, algo que sí lograron Ferrer y Bellucci, viernes y sábado. Es como si en aquella final olímpica de 100 mariposa en Pekín, aquel serbio, Mike Cavic, hubiera batido a Phelps no ya por una o dos décimas, sino por uno o dos segundos. Ferrer tampoco había perdido en tierra ante Djokovic. ¿Cómo lo hace Nole, aparte de desterrar de su régimen las cuatro muertes blancas, sal, grasa, harinas y azúcar? En serbocroata se diría Pomozi Boce: "Con la ayuda de Dios". Así debe ser.

Pues con la ayuda de Dios y de sus prodigiosas piernas, frescas tras cuatro horas y 37 minutos ante Ferrer y Bellucci, más su soberbio revés y las vías de agua de Nadal (segundo servicio, obstinación en tirar cruzado sobre el revés del serbio...), Djokovic desmontó al número uno como con bisturí: precisión quirúrgica. Tras un 15-40 inicial, Djokovic escapó hasta 4-0. Pero Nole no clavó la estaca en el inmenso corazón de Nadal... y Rafa se plantó en 5-5. El Djoker no perdió la compostura ("me era increíble pensar que no podía ganar") y remató el primer set en 7-5, tras 69 minutos y dos puntos sellados con ayuda de la red. Éste era el día: Pomozi Boce.

Alardes.

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La segunda manga comenzó con break para Nadal tras un contraglobo, entre las piernas y de espaldas, que hará furor en Youtube. Ni por ésas: Djokovic rompió de vuelta el saque (?) de Rafa (39% de puntos ganados con segundo servicio, 9/23) y comenzó a dictar la ley del más fuerte: él.

Los alardes de Nadal, en físico, valor y coraje, se estrellaban ante la velocidad de desplazamiento y recuperación del serbio, que no ha ganado 34 partidos seguidos por casualidad, sino por una velocidad y anticipación que no parecen del Planeta Tierra. Nadal cayó con las botas puestas en el 6-4 de la segunda manga y tras tres reveses como estocadas. Pues sí: con la ayuda de Dios. Ahora, a repetirlo en Roma.

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