Rafa Nadal, siete veces príncipe en Montecarlo
El Montecarlo Country Club testificó un día histórico con el séptimo título Masters consecutivo que Rafael Nadal alza en el Principado de Mónaco. Nadal batió a David Ferrer (6-4, 7-5) y ya firma 44 títulos ATP. Rafa no pierde en Mónaco desde 2003.


Allí, en el palco del Montecarlo Country Club, se emboscaba Su Alteza Serenísima, Alberto II: impecable traje cruzado azul marino. En un palquito, con anteojos y camiseta arrugada, Bono, el líder de U2, dejaba escapar sonrisitas.
Tan cerca de la pista, el desierto de arena roja, Bono quizá añoró uno de sus álbumes favoritos: Bajo un Cielo Rojo de Sangre. Pero el cielo de Mónaco era celeste reventón. Y los sucesos de la pista ocre tenían correspondencia exacta con otra letra de U2: "He escalado las murallas de la ciudad (...), he aguantado la mano de un diablo (...) quemaba como el fuego". En la batalla de David Ferrer contra el Ángel Exterminador de la tierra batida, Ferrer se topó con circunstancias favorables para doblar la mano del demonio. Pero el ardiente puño de ese demonio, Rafael Nadal, acabó quemando y quebrando la mano de Ferrer.
El voluntarioso y atlético restador Ferrer se halló ante un escenario tan favorable como si el Capitán Achab titubeara ante Moby Dick, preocupado por la fatiga del casco del Pequod. En este caso, Nadal, ángel, príncipe y capitán de la tierra batida y del Masters de Mónaco, llegaba a la final entre dudas... y en deuda de oxígeno tras el combate de tres horas ante Murray, el sábado, cuando Ferrer se paseó ante Melzer.
Servicio.
Pero Ferrer tocó la mano del diablo. Y, de caliente que la halló, fundió su propio pulso: Nadal tomó el primer set (6-4) tras fracturar dos servicios (?) de un Ferrer que llegó a navegar en... 21% de primeros saques, hasta cerrar la manga en 36%. Nadal rodaba algo desactivado, sin sentir su juego: pero el 60% de primeros servicios le dio para el set.
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Esa primera manga valía medio título. Nadal lo vio, atacó de salida el servicio de Ferrer... y forzó el break en el tercer juego del segundo set con un passing alado, marca de la casa o marca del Averno. Desde ahí (3-1, 4-2), Nadal intentó racionar energía, pero, al límite, Rafa se dejó cazar en 4-4, tras doble falta. Con 5-4 para Ferrer (que subió al 51% de primeros), David titubeó ante las murallas de Montecarlo y entregó dos juegos vitales entre dudas y malas decisiones. Con 6-5 y servicio, Nadal cargó: el Pequod de Manacor iba a toda vela a por Moby Dick, la Ballena Blanca del séptimo título en el Country Club. La arponeó al segundo match point.
Alberto II bajó a entregar la séptima Copa de Montecarlo a Nadal, siete veces príncipe de Mónaco: 39-1 en el Country Club y 37 triunfos consecutivos. Bjorn Borg, Vikingo de Oro y de Hielo, firmó en Mónaco tres títulos... y 24-8. Bono mantuvo esa risita. Y Ferrer se miraba la mano, quemada por el demonio.