Tenis | Masters 1.000 de Montecarlo

Nadal defiende título en Montecarlo ante Ferrer

Batalla de Rafa para apear a Murray y paseo de David ante Melzer

<b>EL AMO DEL DESIERTO. </b>El desierto de la tierra batida es el hábitat natural de Rafa Nadal: aunque esté a solas en ese desierto, Nadal siempre halla un medio para sobrevivir.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Al fin, el tenis en tierra batida, incluso en la Costa Azul, es como un ejercicio de supervivencia en el Gran Desierto arenoso de Australia. Allí prevalecen los especímenes habituados a la dureza extrema de unas condiciones feroces: los perros salvajes o dingos, los lagartos espinosos, etcétera...

Así que el desierto de la tierra batida, incluso el cercano a las playas de la Costa Azul, es el hábitat ideal para los supervivientes de la raqueta: David Ferrer, que (pese a sus nuevos relojes de 180.000 euros) sabe lo que es entenderse con el pico, la pala y las carretillas de cemento, de cuya vecindad le extrajo Javier Piles. Y en ese desierto terrícola reina, como Mad Max o Ned Kelly en Australia, ese tal Rafael Nadal Parera: que también, como Ferrer, gasta relojes de tourbillon de 180.000 euros. Pero, pese a relojes tan caros y otros abalorios de marca, bajo las costillas de Ferrer y Nadal laten dos corazones ariscos e indomables: los corazones más guerreros de la tierra batida.

Al buen jugador, guapo y zurdo, que es el vienés Jürgen Melzer le tocó ayer una caminata por el rincón del desierto donde se embosca Ferrer: no precisamente ese fino pianista suizo, Roger Federer...

Desgaste.

Y, sin apenas desgaste, y con más facilidad de lo que apuntó el 1-3 inicial para Melzer, Ferrer laminó al vienés en sólo 78 minutos. Todo el segundo set de Melzer fue un canto a la rendición, con la bandera blanca arriada ante Ferrer, la roca ambulante que, para desdicha de Melzer y de tantos otros, Piles apartó de la carretilla de albañiles.

Después saltaron Rafael Nadal y Andy Murray al arenal ocre del Montecarlo Country Club. Murray demoró 20 minutos el inicio del juego para tratarse el codo derecho: incluso con un chutazo de cortisona.

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Así, con poco que perder, excepto el honor, Murray atacó con todo a Mad Max Nadal Parera, el morador más ceñudo y dominante de la tierra batida: de entrada, Murray rompió el servicio de Nadal: 0-1. Nadal brincó sobre la garganta del escocés: 4-1. Con latigazos de revés a dos manos, Murray impuso el 4-4... tras una hora de combate. Nadal vació un cargador: 6-4. Quizá, Rafa se relajó. Y Murray escapó hasta 4-1 en el segundo set, entre tiroteos humeantes y juegos que llegaron a durar 19 minutos. Murray cerró la segunda manga en 6-2: primer set que Nadal cede en Mónaco desde 2009. El desgaste de Andy era horrible. Y...

Y en el desierto de arena, tú nunca atrapas el salvaje corazón de Nadal. Exhausto, Murray empezó a capitular: 3-0. Andy murmuró y pidió tratamiento en el codo: 4-0. Y Nadal golpeó hasta enterrarle: 6-1. Si Rafa vence hoy (14:30 h.), será su séptimo título en Montecarlo. Empataría con Borg y Orantes en títulos de tierra batida. Bajo la cúpula del trueno ya sólo queda... Ferrer.

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