Tenis | Masters 1.000 Indian Wells (EE UU)

Djokovic apunta al cielo: también pudo con Nadal

Rafa Nadal mantiene su casillero de títulos en blanco en 2011, mientras que Novak Djokovic se muestra infalible este año: tres victorias ya sobre Roger Federer, al que ha arrebatado el número dos, y ayer en la final del Masters 1.000 de Indian Wells sobre el número uno.

Rafa Nadal
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Novak Djokovic, definitivamente, ha decidido romper el bipolarismo en el que ha vivido el tenis en los últimos años. En Indian Wells gritó tan alto que asusta: arrebató el número dos a Roger Federer derrotándole por tercera vez y, ayer, evitó que Rafa Nadal consiguiera su primer título del año remontándole un set para acabar 4-6, 6-3 y 6-2. El serbio ha alzado todos los trofeos posibles este curso: Abierto de Australia, Dubai e Indian Wells. Un Grand Slam, un Open 500 y un Masters 1.000.

Nole, 23 años, consiguió levantar la losa con la que el número uno sepulta a todos sus rivales. Ese juego machacón, de drives profundos y pesados y kilómetros de un lado a otro. Tras un primer set de desgaste (break de Rafa para 3-2, contrabreak y nueva rotura), en el que los intercambios a los que le sometió el español lograban ahogarle, y veía cómo Nadal era invencible también en la red (5/5), pareció que Djokovic no se recuperaría.

Psicólogo.

Los datos cantaban una rendición del serbio: 16-7 en el cara a cara, 5-0 para el de Manacor en finales, derrotas en todos los partidos que se decidieron en tres sets. Pero el de Belgrado buscó dentro, debió de recordar los consejos del psicólogo Igor Cetojevic, con el que comenzó a trabajar el año pasado y con el que consiguió la primera Copa Davis para Serbia, y creyó en la remontada. Subió su nivel y Nadal, montado en una montaña rusa, se desinfló. En la segunda manga, sólo consiguió un 25% de primeros saques. Sólo ganó 2 de 6 puntos con ese primer servicio. Demasiadas concesiones frente a un lobo talentoso con el colmillo afilado. Aun así, la fe de Nadal le hizo neutralizar cinco bolas de set hasta que Nole consiguió cerrarlo por 6-3.

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En el tercer parcial no hubo lucha. Nadal, el que nunca pierde la fe, no encontró esa chispa que le permitiera entrar en el partido y se le fue con 6-2. El español se lleva algo positivo: 240 puntos netos en uno de los pocos torneos en los que puede sumar de aquí a Wimbledon.

Por su parte, Djokovic se mantiene invicto en 20 partidos (18 este 2011 en el circuito y los dos de la final de Davis). En Indian Wells, torneo que ya ganó en 2008, consiguió su sexto Masters 1.000. Pero, sobre todo, lo que les gritó a Nadal y a Federer es que esta temporada no se arruga. Que él no quiere ser ya sólo el tercer hombre.

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