Nadal ofrece la peor cara y se despide ante Murray
Rafael Nadal cayó con Andy Murray en semifinales de la Rogers Cup, el Masters 1.000 de Toronto. Nadal, lejos de su mejor nivel, desaprovechó muchas oportunidades antes de caer por 6-3 y 6-4, pero defiende los 180 puntos de 2009 y aún suma otros 180 más.


El mejor Nadal, o un Nadal a nivel sencillamente notable, que no hubiera sido excelso, hubiera ganado esta semifinal a este Murray. El escocés despidió a Rafa de Toronto... con un 46% de primeros servicios. Probablemente, jamás haya perdido Nadal un partido, y menos por este tanteo (6-3, 6-4) ante un rival claramente por debajo del 50% en los primeros saques. ¿Qué pasó entonces?
Primero, Nadal aterrizó en el Aeropuerto Pearson de Toronto bastante lejos de la plenitud: sin jugar un partido desde la final de Wimbledon, el 4 de julio, y tras sufrir en Vitoria el duro tratamiento de inyecciones de plasma en las rodillas. Esas inyecciones dejan la articulación bastante machacada: dura, dolorida, molesta.
Segundo, cuando Nadal aterrizó en el aeropuerto canadiense, ponía el pie en la superficie que más le fastidia: la pista rápida y dura, el decoturf sintético de bote veloz y bajísimo, que favorece a los sacadores y tiradores planos... y que pone a prueba las articulaciones. Las cifras arrojan luz. En 2010, Nadal ha jugado 24 partidos ATP en pista dura: con 19 triunfos y cinco derrotas. Nada mal, pero incomparable con el resto: fuera de superficies sintéticas, Rafa es intratable: 31-1 entre hierba y tierra batida. Cayó atípicamente, ante Feliciano López, en la hierba del Queen's, vísperas de Wimbledon.
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Tercero, Nadal, sometido a duro estrés por Wawrinka, Anderson y, sobre todo, Kohlschreiber, ofreció ante Murray sensación de fatiga mental. Y, por añadidura, todo el resto de su temporada va montado con los ojos en un solo premio: el US Open en Nueva York, único Grand Slam que falta a Rafa.
Todo junto, Murray se vio ante un Nadal errático. Una bola marcó el partido: con 3-3 en el primer set, Rafa perdonó a Murray (ni siquiera pidió el Ojo de Halcón) una clara doble falta que valía un break impagable: era 4-3 y saque para Nadal, quien, amargado por la ocasión perdida, se cargó de negatividad y perdió seis juegos de siete. El parcial de 6-1 llevó a Murray hasta el 3-1 en el segundo set. Rafa aún recuperó hasta 4-3 y 15-40, pero no tenía mucha más energía mental. Vaciló y dio aire a Murray, que cerró con 3-0 en los tres últimos juegos. Nadal defiende los 180 puntos de 2009, agrega otros 180 y vuela a otro Masters, Cincinnati. De allí, a Nueva York: con los ojos en el Open, en el premio.