"En Roma fui atrevida y tuve esa fuerza interior"
María José Martínez Sánchez (Yecla, Murcia, 12-8-1982) ha saltado al puesto número 19 del ranking mundial del WTA Tour tras alzar el título de los Internacionales de Italia, en Roma. Martínez, la primera española en ganar un torneo de esta magnitud desde 1996, recibió a AS.


Extraña sensación: una española rubia, de casi 1,80, ojos de color aguamarina, zurda, que gana grandes torneos, con saques, voleas, dejadas y juego de ataque. Usted misma, María José Martínez...
No sé esperar, no sé quedarme atrás. En la pista soy atrevida, agresiva, asumo riesgos. Siempre intento cerrar los puntos delante. Sí que saco y subo cuando puedo. No sé si ha habido alguna española jugando así. Pero sí se trata de un perfil atípico.
La ha armado buena en Roma, ha saltado siete puestos en el ranking mundial, hasta el 19... y casi gana el título sin perder un set: sólo cedió uno en primera ronda.
Fue ante Kudryatseva, me acuerdo muy bien. No sólo perdí ese primer set, por 7-5, sino que además iba abajo 1-4 en el segundo. Cuando das la vuelta a un partido en esas circunstancias, es algo que te genera mucha confianza.
Después llegó la italiana Schiavone, en su pista del Foro Itálico: y se llevó una paliza, un doble 6-2.
Ya digo: había cogido confianza. Y con esa confianza salí ante Schiavone. Ese fue uno de los mejores partidos del torneo. Ahí empecé a pensar que podía llegar lejos.
Y tan lejos: pasó por encima de Wozniacki, Safarova (que ha ganado a Sharapova en Madrid), Ivanovic y Jankovic, hasta recibir el trofeo de manos de Lea Pericoli...
Sí: ha sido una semana mágica, que he terminado con una mezcla de sensaciones muy intensas. Fui atrevida y tuve esa fuerza interior que ahora me lleva a pensar que puedo hacer cosas muy importantes.
Recuerdo una dejada impresionante, directamente contra un servicio de Jankovic, en el penúltimo juego de la final. La misma Jankovic dijo que "la había matado" a dejadas...
Esas cosas salen con confianza y determinación. Esa dejada fue perfecta. Hubo otras parecidas, otros días; me gusta jugar así.
¿Es algo que se entrena, son estrategias de cada día, es cuestión de ritmo?
Me entrené para jugar así durante muchos años. Esas cosas salen con trabajo. Pero no todo sale siempre tan bien. Jugar dobles me ayuda mucho para sacar, subir y cerrar.
Hay algo de Martina Navratilova en su juego, en su sentido de ataque y sus mismas voleas. No puede negar que ha seguido a Martina...
Síi, me encantaba. Martina fue mi primera referencia: ir adelante y cerrar adelante. Después ya me gustaron mucho Steffi Graf y Mónica Seles. De las de ahora, he admirado mucho a Justine Henin, me parece una maravilla verla jugar.
Con resultados como éstos de Roma, cualquiera la puede ver favorita en Roland Garros. Y en Madrid va cayendo una figura tras otra. Así que...
A estos torneos hay que ir con todas las esperanzas. Si no, no vayas. Pero cuando cae tanta gente buena, cada día, es que cada partido es durísimo. Aquí, en Madrid, empiezo ante la australiana Stosur. Una gran jugadora, durísima.
(El duelo Martínez-Stosur está programado a las 13:30 horas de hoy en la Pista Central Manolo Santana. Cara a cara, Stosur, que ayer batió a Dulko, domina a Martínez por 2-1, siempre con tanteos apretados).
Una duda: ¿cómo estuvo a punto de dejarlo entre 2003 y 04, y después volvió del modo en que ha vuelto?
No es que estuviera a punto de dejarlo; es que estuve fuera del circuito como unos seis meses. Me puse a dar clases de tenis. Pasé por una crisis personal y, para estar como estaba, sí preferí dejarlo. Pensaba que era perder el tiempo. Pero vi cómo era la vida fuera de aquí, fuera del tenis y pensé que quería seguir, porque no lo había dado todo y quedaba algo dentro de mí. No hubiera estado tranquila.
(María José Martínez se expresa con calma absoluta: pausada y marcando cada palabra, transpira confianza).
¿Tiene algún modelo para su inspiración personal?
Ser yo misma.
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Y una curiosidad para despedirnos. ¿Hay que llamarla María José? ¿Qué le parece cuando le llaman 'Pepa'?
Me gusta María José, que es mi nombre. Pepa no me gusta: no me gusta nada. En todo caso, 'María'. María sí está bien...