Tenis | Santana estuvo en AS

"Nadal no puede estar tres semanas sin jugar"

Manolo Santana, director del Madrid Open, está seguro de su concurso.

<b>ENTRE LOS MITOS DEL DEPORTE ESPAÑOL. </b>Manolo Santana firmó la foto que cuelga en las paredes de AS al lado de las de Bahamontes, Urtain y Ángel Nieto. Ganó Wimbledon en 1966 con el escudo del Madrid en el pecho.
Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Madrid respira ya primavera y el planeta tenis se mueve alrededor de las pistas de tierra batida. Es hora, pues, del Mutua Madrileña Madrid Open. El torneo que estrenó el año pasado ubicación (Caja Mágica en vez del Madrid Arena de la Casa de Campo), fechas (mes de mayo en vez de octubre), pistas (tierra en vez de dura) y estructura (combinado con hombres y mujeres).

El viernes 7 de mayo comenzará la previa y el domingo 9, las primeras rondas del cuadro final. Momento ideal para pasar revista con el director y cara más reconocible del torneo, Manolo Santana, que a punto de cumplir los 72 años se maneja como pez en el agua entre las superestrellas del circuito. Y lo más inmediato era contestar a la pregunta que todo aficionado a la espera de comprar una entrada se hace: ¿Vendrá Rafa Nadal después de que decidiese dosificar sus partidos y renunciase al Godó? "Claro que va a venir. Técnicamente, no puede estar tres semanas parado. Entre Roma y Madrid hay una semana de descanso y otra entre nuestro torneo y Roland Garros. Si no jugase en la Caja Mágica estaría tres semanas sin competir y eso es demasiado", anuncia convencido.

Liberación.

Santana, que fue el primer rey de la tierra y descubrió a los españoles el tenis con la Copa Davis y sus títulos en Roland Garros (1961 y 1964), ve a Rafa como nunca. "Nadal es de otra galaxia. Ahora mismo, nadie le puede vencer con el nivel que ha mostrado en Montecarlo. Que ganara allí, después de casi un año sin triunfos, fue importantísimo para él. Ha pasado un calvario de pistas duras y mentalmente se ha liberado". Por lo tanto, confía en verle en una gran forma en la Caja Mágica.

"En Madrid, él ha disputado grandísimos partidos, como la final a cinco sets con Ljubicic en 2005; el partido contra Roddick en Copa Davis o la semifinal de más de cuatro horas del año pasado frente a Djokovic. Nadal juega bien en Madrid y, sinceramente, creo que no fallará". Si eso ocurriera, también tiene consuelo: "Llevamos nueve años de torneo y tenemos claro que las grandes figuras son importantísimas, pero las gradas del Godó se vieron llenas en la final y no estaba Nadal. Tenemos jugadores muy buenos, como Fernando Verdasco que tiene un gancho increíble, y la Copa Davis ha popularizado aún más nuestro deporte... Aunque está claro que Rafa es fundamental por su carisma y su carácter".

Críticas.

Lo que se encontrará el ahora número tres del mundo será un torneo diferente. El año pasado, Manolo, maestro en templar nervios, se pasó los primeros días del evento acompañando, hasta en las ruedas de prensa, a un Rafa un tanto crítico.

"Los dos primeros días se quejó, como otros tenistas, con razón, y este año se va a llevar una gran sorpresa. Nos acababan de dar la instalación y es cierto que, por ejemplo, las pistas de fuera estaban en una condición infame. Ahora, llevan diez días pisándolas los chicos de la Federación de Madrid y estarán en un estado perfecto. Los vestuarios se han ampliado, también el gimnasio, tendrán una mini piscina, sauna...".

Y es que el Madrid Open es una megaestructura de complicado manejo. Durante el año, 29 personas trabajan en su montaje. En la semana de competición, 1.500 son las que se ocupan de todo. Vicente Casado, que ya formó parte del staff en las tres primeras ediciones, ha vuelto este año como Director General Ejecutivo y aporta algunos datos de lo que se mueve: "No nos queda por vender ni un solo palco de los 395. Se pagan por ellos entre 22.000 y 48.000 euros. En Madrid, a la gente le gusta que la vean. Pero para esta edición, hemos querido trasladar el lado VIP al gran público. La Caja Mágica va a presentar un cambio espectacular con una calle que recrea algo así como la Warner Bross, con restauración cuidada, actuaciones (Pignoise entre ellas), zonas chill out. El público podrá 'viajar' dentro del torneo. Y para los niños también habrá diversiones tecnológicas, simuladores...".

Más cifras: 400 camareros, 800 voluntarios, 150 recogepelotas y hasta 130 jueces de línea que vienen de países como China, EE UU o Rusia. Montar la envidiada zona VIP ("sé de gente que casi no ha pisado las pistas", reconoce Santana) cuesta más de cinco millones de euros. Y contratar a los cuarenta modelos-recogepelotas (20 chicas y 20 chicos), unos 75.000. En transporte, con los coches del torneo, se van otros 200.000. En premios se reparten 7,2 millones.

Todo, para conseguir un torneo diferente. "Estamos en edad de ser rebeldes, de ser más modernos y distinguirnos dentro de una obra de arte como es la Caja Mágica", apunta Casado.

Pistas azules.

"El tenis se ha quedado anclado -añade Santana-. El tema de jugar en pistas azules lo va a retomar Ion Tiriac (propietario del torneo) para el año próximo. La ATP y la WTA están de acuerdo. Algunos jugadores no; por la cuestión psicológica de que una semana después vuelven a la tierra roja de Roland Garros. ¡Pero tras París se van al verde de la hierba! Sobre el azul se ve mejor la bola y es mejor para la televisión".

Santana, hijo de republicano, es un ejemplo de adaptación a todos los tiempos y los entresijos de un deporte que no estaba hecho para el niño de un modesto electricista. Como se fue adaptando Juan Antonio Samaranch, de quien Manolo portó el féretro en Barcelona y tiene cariñosos recuerdos que le vienen a la mente.

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"Samaranch fue un auténtico visionario. Él se dio cuenta de la dimensión que iba a adquirir el tenis. En los sesenta, comenzó a funcionar un circuito profesional de tenis auspiciado por Jack Kramer en el que participaba Andrés Gimeno. Kramer me ofreció 50.000 dólares por tres años, un dineral. Samaranch, que ya era miembro del Comité Olímpico Español, se dio cuenta de que perderme también a mí sería un desastre. Me acompañó a ver al entonces Delegado Nacional de Deportes, José Antonio Elola-Olaso, que me dijo que no había dinero... 'Yo lo arreglo', me consoló Juan Antonio. Y me consiguió un trabajo, por el que nunca aparecí, en una empresa textil catalana que me pagaba el dinero que me había ofrecido Kramer".

"Samaranch también organizó en los Juegos de México 1968, un torneo de exhibición en Guadalajara porque creía que el tenis debía ser olímpico. Gané el oro y el Marqués de Cabanes, presidente de la Española de Tenis, me dio un cheque ¡de 748 pesetas como dieta! El Marqués tampoco se enteraba de que Samaranch, a través de Raimundo Saporta, que era su gran amigo y llevaba el dinero en un maletín, nos daba 200.000 pesetas a repartir entre los jugadores cada vez que disputábamos la Davis en Barcelona. Samaranch vio la fuerza que iba a tener el tenis". Un tenis que ahora toma Madrid.

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