Ana Ivanovic

"A ninguna mujer le molesta la etiqueta sexy"

Ana Ivanovic, 22 años, ganó Roland Garros en 2008 y se alzó al número uno. La 'lolita' serbia conjugaba la mezcla perfecta de tenis y glamour para la WTA. En 2009, entre lesiones y malos resultados, cayó en el ránking. Ahora es la 57ª, pero volverá a centrar los focos en Madrid.

Ana Ivanovic
Jesús Mínguez
Redactor Jefe Más Deporte
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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¿Qué encuentra en Mallorca para tener en la isla su segunda residencia?

¡Ufff! Me encanta. Puedo disponer de buenas pistas, gente con la que entrenar, buen clima, y cuando estoy jugando en Europa es una buena base desde la que moverme. Por eso me he comprado una casa allí.

Comparte el tenis con otras actividades como la publicidad, la moda Se la ve muy cómoda en esa parcela. ¿Es así?

Sí, no tengo problema porque lo hago después de haber trabajado duro. Disfruto con ello. También es una forma de promocionar nuestro deporte y hay que aprovecharlo. Me siento más cerca de los fans. Así que no supone un problema para mí.

Usted aparece en las listas de deportistas más sexys del mundo. ¿Qué le parece?

Supongo que a ninguna mujer le molesta que le pongan esa etiqueta. Es un complemento. Pero tengo claro que mi trabajo y mi prioridad están en las pistas. Esto pasa muy rápido y sin resultados no hay nada que hacer.

¿Lee artículos sobre usted?

No. Tiendo a ser muy crítica conmigo y cuando leo cosas sobre mí se me quedan clavadas.

¿Qué le pasa a su tenis?

El último año he sufrido lesiones que no me han dejado entrenarme con continuidad. Si no entrenas, pierdes la confianza y entonces te cuesta ganar. Bajas puestos en el ránking y cada vez estás más dentro de ese círculo que no puedes romper. Ahora siento que puedo hacerlo con mi nuevo equipo de entrenador (Heinz Gunthardt, ex de Steffi Graf) y preparador físico (Damian Prasad) y estoy contenta de cómo marchan las cosas. No me importa tanto el ránking como volver a encontrar mis golpes. Lo demás ya vendrá. Este año quiero volver al top-10.

¿Qué necesita para volver a estar arriba?

Un poco más de consistencia, de continuidad, de reencontrar mi patrón de juego.

A finales de 2009, ¿llegó a odiar el tenis?

No, no. Esa es una palabra demasiado fuerte, pero sí sentí la necesidad, después de unos años, de tomar un descanso que consideraba necesario para mí. Creo que era la primera vez que estaba cuatro semanas sin jugar al tenis y me permitió volver con más ganas.

Dicen que tiene muchas supersticiones. ¿Por qué?

Ahora no tanto, intento olvidarlo, porque veía un poco absurdo hacer cosas como no cambiar de vestido, ocupar el mismo vestuario, la misma ducha ¿Qué haces? Me preguntaba.

¿Es difícil tener amigas en el circuito?

No es fácil, pero es comprensible. Luchamos cara a cara todos los días y creo que, incluso, somos más competitivas que los hombres.

¿Cómo de importante es ahora el tenis en Serbia?

Es una locura. Todos los niños tienen ahora una raqueta. Está de moda y eso es estupendo, porque Monica Seles ejerció la misma influencia sobre mí.

Serena Williams, en forma, ¿es casi invencible?

No sé si invencible, pero sí muy dura. Su estilo es diferente, poderoso. Tiene un excelente servicio y eso es importante.

¿Le sorprende el nivel de Henin y Clijsters después de un tiempo retiradas?

Creo que es bueno para el tenis femenino. Se marcharon demasiado jóvenes y son dos auténticos talentos que aún tienen un físico excelente.

¿Por quién pagaría ahora una entrada en un torneo?

Nadal y Federer. Son dos estilos diferentes. Nadal es la emoción y Federer la calma, pero ambos juegan increíble.

Estudia económicas. ¿Alguna receta para salir de la crisis?

¡Ojalá! Estudio en Serbia y ahora no tengo mucho tiempo.

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Y su español, ¿qué tal?

Últimamente lo tengo un poco parado, en un segundo plano. Cuando vuelva a recuperar mi tenis, intentaré mejorar.

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