Melbourne se da cita con su campeón: Nadal
Esta noche comienza el Australian Open, el Abierto de Australia, en las mismas pistas de Melbourne Park donde Rafael Nadal se coronó campeón en 2009. Nadal era entonces número uno de la ATP. Rafa, hoy número dos, defiende título y 2.000 puntos.


Arde Melbourne, suda Rafael Nadal, bronceado, cincelado... y se despereza, lujoso gato suizo, el gran Roger Federer. Acechan Davydenko, Djokovic, Verdasco, Del Potro (con problemas en una muñeca) y el pequeño diablejo Hewitt se deja retratar con sus hijitos. Pero, en el centro de todo, en el centro del mundo, sigue grabada aquella imagen: el llanto de Federer.
Fue aquí mismo, en el Rod Laver Arena, corazón de estas pistas turquesa de Melbourne Park. Aquí, hace un año, se desataron aquellas lágrimas de Roger Federer que iban a dar la vuelta al planeta. La raqueta de Nadal, niño terrible, fue la espita de esas lágrimas. Entonces, Nadal se despidió de Melbourne como llegó: el número uno del mundo.
Un año después, Federer regresa como número uno al escenario de su martirio. Tras resistir un castigo de fibras y tendones, Nadal aparece como número dos. Rafa, entrenadísimo, va por una zona buena del cuadro, que se crispa a partir de cuartos (lógico): Murray y Del Potro. Nadal debuta mañana, hacia las 09:00 horas en España, contra el australiano Luczak.
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Ocho meses.
Una sola pega: Rafa no gana un torneo desde el Masters romano de 2009: va para ocho meses. Pero, por la otra parte del cuadro hay pegas tremendas: posible cruce en octavos Davydenko-Verdasco. El ganador, contra Federer. Verdasco es el mejor Verdasco. Nadal parece el mejor Nadal. Pero el mundo mira a Federer. Y recuerda esas lágrimas...