Tenis | Mutua Madrileña Madrid Open

Nadal: "A mí me gustaba Madrid como estaba"

No ve bien jugar en altitud antes de París y no quiere pistas azules

<b>PASIÓN. </b>Nadal, que nunca evita firmar autógrafos después de entrenarse, tuvo ayer serias dificultades para llegar a los vestuarios. La seguridad se vio desbordada.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Rafa Nadal fue ayer tan contundente hablando como jugando. Consciente de que el nuevo Madrid Open no sería lo mismo sin él, quiso poner sus puntos sobre las íes. No le gusta jugar en altura (655 metros) antes de Roland Garros (París, 33 m), no le agrada la futura innovación de la pista de tierra azul, ni que haya pretensiones de ser un quinto Grand Slam. "Esto está un poco desordenado aún", fue su primera valoración global después de entrenarse en la pista más alejada de vestuarios y sufrir los empellones de los aficionados que tres guardaespaldas no podían contener. No habló de los cambios de pista para entrenarse, de que no haya podido pisar la Central, ni de que quieran hacerle debutar el martes a unas intempestivas 22:00 porque TVE pretende emitirlo por La2 y coincide con el Debate sobre el estado de la nación que debe ofrecer.

Nadal frenó en seco la idea de que el Madrid Open se dispute en 2010 sobre tierra azul, el color corporativo del patrocinador, Mutua Madrileña. "El tenis no es sólo show-business. Hay que valorar la historia y la tradición. En mi humilde opinión, la pista debería ser roja, como lo ha sido siempre. La campaña de tierra es cada vez más corta y si empezamos con cosas raras". Palabra de número uno, que no tiene ninguna intención de probar la pista que Greenset, la empresa de Javier Sánchez Vicario, ha montado en la Caja. "La puedo ver, pero sea lo perfecta que sea, yo estoy en contra".

"Fue una idea de Ion Tiriac (propietario), pero está claro que nos apresuramos", explica Manolo Santana, director del torneo. Sánchez Vicario dice que es una "posibilidad comercial" y que no afectaría al juego: "Montamos una en Barcelona y los técnicos de la Federación Internacional la compararon con otra normal al lado: el bote, el deslizamiento... Todo era exactamente igual".

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Nadal siguió. "El bote de la bola está complicado. Las pistas de fuera tenían malos botes y si a eso le sumamos la altura de Madrid (...). Yo he conseguido resultados espectaculares en tierra sin altura. Como mucho, me podría ir igual, no mejor. Con menos, los rivales te hacen más. Que el último torneo antes de Roland Garros sea en altura... Si se cambiara Roma por Madrid, las condiciones serían más idóneas. A mí me encantaba Madrid como estaba. No dudo que las instalaciones sean las mejores". Santana, al resto: "A mí la altura no me afectó nunca". "Con Roma se está negociando para cambiar fechas".

¿Y esa pretensión del patrón Tiriac de competir con los Grand Slam? "La tradición indica que son cuatro, no cinco, los Grand Slam. Este es un gran torneo, pero Roma y Montecarlo también lo son", razonó Rafa. "Todos nos levantamos mal algunos días", disculpa Santana: "Esto es un torneo cuatro veces mayor y el viernes hubo un concierto...". Para recital, el de Rafa.

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