Tenis | Masters 1.000 de Montecarlo

Bienvenidos a la tierra, el reino de Rafa Nadal

El número uno debe defender 5.060 puntos sobre la arcilla roja

<b>GLAMOUR EN EL PRINCIPADO. </b>El refinado y coqueto Monte-Carlo Country Club, con el Mediterráneo de fondo, vuelve a abrir sus puertas a los mejores tenistas del planeta.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Fue el suspiro final de Roger Federer, humillado por Djokovic, con la raqueta destrozada y ya rumbo a la vicaría, en su última rueda de prensa del Masters 1.000 de Miami-Key Biscayne. "Gracias a Dios la temporada en pista dura se ha acabado", exhaló el ex número uno del mundo. "Bienvenido entonces al Reino de Rafael Nadal", le respondió un especialista estadounidense.

Algo inexplicable, algún fusible fundido (¿R2Nadal2?), aletea sobre los circuitos de Federer, que, sencillamente, no debería decir eso cuando se adentra en lo que para el planeta ATP es algo así como el Valle de la Muerte: el planeta ocre de la tierra batida que Rafael Nadal ha convertido en desierto o tortura para sus rivales. "Este torneo tiene algo que se me adapta perfectamente", analiza Nadal sobre este Masters, ya en Montecarlo, donde no pierde desde 2003 (ante Coria). Allí ha firmado los cuatro títulos puestos en juego desde 2005.

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Pero no es sólo en el Principado de Mónaco. El dominio de Nadal en la tierra batida es abrumador, apabullante: con salida en 2005, Rafa Nadal ha ganado "siempre" en Roland Garros, Montecarlo y Barcelona/God tres veces en Roma, una en Hamburgo, Bastad y Stuttgart. Federer sólo le batió una vez (Hamburgo 2007) sobre esta superficie asesina, donde Nadal marcó un récord sideral de 81 victorias consecutivas entre 2004 y 2007. "Lo que hace Rafa es im-po-si-ble", sentenció cierta vez en París el buen terrícola que es Albert Montañés. Entre 2005 y 06, Nadal no perdió un partido en tierra, donde nunca ha caído al mejor de cinco sets. En 2008, medio lesionado y con ampollas, sólo cedió ante Ferrero, en Roma. "La tierra es su casa, su propiedad", sostiene Borg. "Es el efecto asesino giratorio (killer topspin) que imprime su golpe de derecha", describe Roddick: ese superliftado hace girar la bola a 5.000 revoluciones por minuto y la alza hasta casi dos metros (1,8) por encima de la red. Si Rafa Nadal no hubiera existido, quizá Federer sería ahora el jugador con mejor palmarés en la historia: algún Roland Garros habría ganado Roger, cabe suponer

Pero los ganó Nadal. En Montecarlo, Rafa abrirá el miércoles, ya en dieciseisavos, ante Kunitsyn o Chela: defiende 5.060 puntos en tierra de la temporada 2008 y cada vez agranda más la brecha con Federer. A principio de año era de 2.460 puntos y ahora, de 3.450: 990 más. Gracias a Dios, la temporada de pista dura se ha acabado. Bienvenidos al Nadal Kingdom, el Reino de Nadal, el Valle de la Muerte.

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