Tenis | Master 1000 de Miami

Nadal, intratable, arrasa y ya lleva 22-2 en 2009

Barre a Gabashvili y ahora se cita con el portugués Gil

<b>OJO DE HALCÓN. </b> Nadal sólo tiene ojos para la bola.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Esto, jugar contra Rafael Nadal, va empezando a plantearse como jugar a otro deporte: no al tenis "normal". Algún día, se supone, alguien le cogerá el tranquillo, pero lo que hace en estos momentos el número uno es algo así como la Guerra Relámpago de las divisiones acorazadas entre 1939 y 1942, o, si les gusta más, como las correrías de los Tercios en Flandes, hasta 1643, en Rocroi: todo el mundo sabía lo que iba a pasar y cómo, pero nadie hallaba remedios ante perfectas máquinas de guerra.

Nadal, un Nadal bastante más delgado y con menos masa muscular (suavización en biceps, pantorrillas, en el mismo uniforme de juego) empieza siempre restando. No quiere sacar de entrada. Lo que busca es abrir el partido rompiendo el servicio del rival, abrir brecha y, por la brecha, descargar todo su arsenal desde el comienzo. Poderío militar ejecutado en una pista de tenis. Como suele salirse con la suya, el rival queda a remolque desde el inicio, con fuego en cubierta. Es la Guerra Relámpago. Y...

Esquema metódico: es un asedio militar. Acorralado por la vía rápida, el rival intenta reaccionar como puede: Gabashvili va del 0-2 al 2-2, pero en sólo cuatro juegos, o cinco, o seis, ya compromete sus reservas. Sus mejores proyectiles, los tiros que valdrían en otra lucha, aquí, simplemente, no sirven. Y además, agota la munición. Y el oxígeno. Y... Desde el 2-2, las salvas desesperadas de Gabashvili sólo le condujeron a encajar un 2-10: 6-2 y 6-2 para Nadal. Lo que a Gabashvili le valió para fundir a Bolelli, es ya un mero tambor de hojalata, tronchado por esta panzerdivision de un solo hombre. En 2009, Nadal ha ganado 22 partidos oficiales. Perdió dos, ambos ante Murray.

Noticias relacionadas

Carro de combate.

Nadal se ajusta a todas las situaciones. Llueva, ventee o haga sol, tenga delante a un cañonero o un pasabolas, sea pista rápida o no tan rápida. Si fuera un carro de combate, sería un carro anfibio. Ya guía un Aston Martin, el coche de James Bond. Dice que la tierra no es su superficie predilecta. Recuerda vagamente que cierta vez se midió al portugués Frederico Gil, su próximo rival, en la Copa Borotra Sub-14. "No recuerdo dónde fue, y es extraño, porque yo siempre lo recuerdo todo, ¿no?", pregunta Rafa. Gil sí se acordará de este día de Miami. Seguro.

Te recomendamos en Más Tenis