"El revés no lo aprendí de nadie, es algo natural"

Hace dos años que Carla Suárez Navarro abandonó su casa de Las Palmas para enrolarse en la Academia ProAb, en Barcelona, y ponerse allí a las órdenes de Xavi Budò. Los resultados de la decisión hablan por sí solos: Carla pisó los cuartos de final de Roland Garros en 2008, donde cedió ante Jankovic, la número uno del mundo. Fue la estrella del equipo de España que logró billete para la final de la FedCup, se clasificó para los Juegos de Pekín... y acaba de sorprender al mundo en Australia.
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Los gurús comparan el revés de Carla, un aguijón de precisión a una mano, con otro lujoso revés: el de Justine Henin. Pero no: "El revés no lo he aprendido de nadie, ni siquiera de Henin, que me gustaba mucho. Desde que me pusieron una raqueta en la mano en el Colegio Heidelberg, en Las Palmas, salí pegando el revés a una mano, fue algo natural, me salía así y ya está", explica Carla, que tiene su más firme apoyo en su madre, Loli.
Los técnicos de ProAb han ido ajustando el juego y la mentalidad de Carla para que no se resienta en el paso de la tierra batida a las pistas duras. Venus vio el resultado.