Las otras finales de España

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Sevilla 2004. Nadal, el más joven en ganarla

El G-3 en la capitanía encabezado por Jordi Arrese eligió a Rafa Nadal (18 años) en detrimento de Ferrero para batir a Estados Unidos en la pista de tierra montada en La Cartuja de Sevilla, ante más de 26.000 almas. El futuro número uno no defraudó: Moyá y su aprendiz ganaron el primer día, el dobles fue para los Bryan y Charly remató el domingo a Roddick.

Melbourne 2003. Sonó el himno de Riego

Gómez Angulo, secretario de Estado para el Deporte, quería retirar al equipo cuando sonó el himno de Riego en vez del constitucional. Fue la anécdota de otra final contra Australia, la tercera sobre hierba. Ferrero rozó el palo llevando a Hewitt a un quinto set en el estreno y Moyá batió a Philippoussis. Pero el dobles Corretja-Feli naufragó y Juanqui no pudo arreglarlo (3-1).

Barcelona 2000. Ferrero y el primer triunfo

En el Sant Jordi se montó una pista de tierra para recibir a la Australia de Hewitt y Rafter. Se ganó 3-1 gracias a la aparición fulgurante de Juan Carlos Ferrero, que ganó sus dos puntos. Costa perdió el primer partido ante Hewitt y el dobles lo formaron Corretja y Balcells.

Brisbane 1967. España no durmió para verlo

La voz de Juan José Castillo y las imágenes de Televisión Española llegadas desde Australia mantuvieron a España en vilo delante de los pocos televisores que había en el país. Se repitió el resultado (4-1). Arilla se lesionó a cinco días de la final y todo quedó en manos de Santana y un joven Orantes (18 años). Sólo el madrileño pudo con John Newcombe.

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Sydney 1965. Santana batió a Roy Emerson

Fue un gran acontecimiento en la España de los sesenta. Santana, que había ganado ya dos Roland Garros, llegó 21 días antes a Australia para aclimatarse. Le acompañaban Joan Gisbert y Lis Arilla, que era su inseparable colega de dobles. El resultado fue previsible: 4-1, pero el gran Manolo consiguió derrotar al Rey de Wimbledon, Roy Emerson. Una conquista enorme.

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