Tenis | Copa Davis

El Pasmo de Manacor

Casi como estaba escrito, Rafael Nadal Parera firmó el punto decisivo ante EE UU y puso a España en su sexta final de la Copa Davis. Ante Andy Roddick, Nadal se sobrepuso a una contractura en el glúteo y, en una exhibición, selló el 3-1 en tres sets.

<b>EL NÚMERO UNO, A HOMBROS. </b>La cuadrilla del número uno le aúpa para la salida a hombros. O sea: Emilio Sánchez Vicario, Ferrer, Verdasco y Feliciano levantan a Nadal.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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El Pasmo de Triana fue Juan Belmonte, que le pisaba los terrenos al toro porque aprendió a torear desnudo y en el campo, a la luz mortecina de unos fanales de gas. Para ir a las dehesas, Belmonte atravesaba en barca el Guadalquivir desde el Altozano, corazón de Triana.

El Pasmo de Manacor es Rafael Nadal, que le pisa los terrenos a todos los toros del tenis. "Dénse prisa los que quieran ver torear a Belmonte", propagaba agoreramente Rafael Guerra, Guerrita, califa y filósofo del toreo cordobés. Pero sólo el mismo Belmonte pudo matar a Belmonte. En algún momento, la afición ha podido pensar esto de Nadal: "Lo de este muchacho es increíble, es imposible, se va a matar por ahí". Lo han pensado docenas de periodistas y lo han dicho sus rivales, empezando por Federer y Djokovic. Pero sólo Nadal puede matar a Nadal.

Alarde. Rafael Nadal jugó con una contractura en el glúteo. En la noche del sábado, para evitar daños mayores, se sometió a una ecografía que descartó lesión fibrilar. Y hasta el calentamiento, ya en la mañana del domingo, no hubo luz verde para que Rafa hiciese el paseíllo, cuando ya caían gotas sobre Madrid...

Sobre Madrid caían gotas y sobre Roddick iba a caer el diluvio. El partido se retrasó dos horitas. Cuando comenzó, Nadal fue huracán, pasmo y experiencia mística. Una vez, en la vieja plaza de Madrid, la afición quería devorar a Belmonte, que se sentó en el estribo, se miró el traje, se echó un pitillo, y luego firmó una faena de época, entre el delirio del pueblo. Preguntaron a Juan qué pensaba allí, sentado en el estribo: "Que en dos horas, más o menos, todo se había terminado y estaba en el hotel: muerto o vivo, pero en el hotel ", reveló el Pasmo de Triana.

Y en dos horas y doce minutos, el Pasmo de Manacor sometió al pobre Roddick, impotente y esponjado por la humedad y pesadez de la arena.

Hubo 60 golpes ganadores para Nadal, con 16 bolas de break sobre el servicio de Roddick. Andy ganó 71 puntos... y Rafa, 101. Roddick, sencillamente, no pudo hacer nada. Atrás, Andy perdía. Y en la red se suicidaba ante ese tenista matador de luna, sal y arena: el número uno, el deportista que lanza al mundo la imagen de una España ganadora. Nadal salió a hombros. Sólo Nadal puede matar a Nadal.

Pat McEnroe: "España puede ganar la final"

"España es el mejor equipo del mundo en tierra batida y eso le convertía en un durísimo rival. Tiene muchas posibilidades para ganar la final: aunque sea pista dura, todos sus jugadores son buenos. Nadal no dio opción a Roddick".

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"No tengo palabras para el esfuerzo y la actuación de Rafa Nadal, tras una eliminatoria tan dura. Lo que ha hecho Rafa sólo lo puede hacer un superdotado como él. Me ha emocionado y hay que darle el máximo crédito".

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