'Hannah Storm' desata el caos en Nueva York
Federer, que apeó en cuatro sets a Djokovic, es el único finalista del US Open. Ayer, la tormenta 'Hannah' desató el caos. Nadal iba dos sets abajo ante Murray, 2-6, 6-7 (5) y 3-2, cuando su partido se aplazó a hoy (22:00 h.). La final, mañana (23:00).


Apareció Hannah Storm, la tormenta tropical, no la estilosa locutora de la NBC y la CBS, y remojó las vergüenzas del US Open. En Nueva York se juega un macrotorneo del Grand Slam con pistas como para 23.000 espectadores, la Arthur Ashe: pero no hay un techo retráctil.
Antes de la irrupción de Hannah y sus diluvios, Federer supo ganar plaza en su sexta final consecutiva en N. Y., con una faena clásica ante Djokovic: 6-3, 5-7, 7-5 y 6-2, en dos horas y 45 minutos. Por ahí, el solo anuncio de la llegada de Hannah Storm ya había hecho que empezaran a pasar cosas...
La CBS, precisamente la cadena de la locutora Hannah Storm, y la propietaria de los derechos del torneo, había impuesto el cambio de horario de las semifinales: por delante, en la Ashe al mediodía, Federer-Djokovic. Y a la caída de la tarde, el primer horario-bombón para Rafa Nadal y Andy Murray, de enlace con la final femenina: Serena Williams-Jankovic.
El cambio no gustó a Nadal ni a Murray, a quienes asistía el derecho de su zona del cuadro y calendario para jugar por la mañana y tener así más descanso cara a la eventual final. Los entornos de Rafa y Andy ya mostraron sus quejas. Pero...
Lo peor vino cuando los partes meteorológicos anunciaron el desembarco irremisible de Hannah y sus diluvios, desde las 16:00 horas en Nueva York. "Una dura lluvia va a caer", "A hard rain's gonna fall", hubiese anunciado Bob Dylan. Venía dura lluvia, sí, y la organización apretó tuercas: Nadal y Murray a la pista Louis Armstrong, si Federer y Djokovic se extendían. La Armstrong fue la Central hasta 1997, la de McEnroe, Lendl y Connors. Hoy se ve desmochada y secundaria. Murray se enojó: "Quiero jugar en la Ashe". Más se enfadaron los espectadores de la Ashe, privados de los derechos de su entrada: dos semifinales en la Ashe, más la final femenina.
Caos.
Tras una hora de demora, se ordenó empezar a Nadal y Murray en la Armstrong justo cuando Djokovic empató a un set con Federer. Y...
En climax surrealista, no de semifinal de Grand Slam, Nadal no fue Nadal. En el primer set, Murray golpeó a placer (6-2) a alguien vestido de rojo y blanco, alguien que, por condición física y mental, no era el número uno del mundo.
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En el segundo, alguien que ya se parecía más a Nadal, aún pudo aguantar el servicio. Murray sumó hasta nueve oportunidades de break. Pero, en la muerte súbita, con 5-4 para Nadal, un resto de Rafa tocó en la cinta... y cayó en su campo. Los dos siguientes puntos y el set fueron para Murray.
Y en el tercero, Rafa rompió de salida. Con 3-2 y saque para Nadal, cayeron gotitas de Hannah. Rafa pidió parar al árbitro, Steve Ullrich, su enemigo íntimo de Indian Wells 08 y Wimbledon 07. Murray aún quiso hacer ver que se podía jugar, pero la lluvia arreció y Ullrich suspendi luego se suspendería la final femenina. La final masculina queda para mañana. Murray, Serena y Jankovic regresan hoy. Y será preciso que regrese Nadal...