Pekín 2008 | Tenis

Nadal deja atrás a Hewitt

Destrozó al australiano y hoy juega ante Andreev (10:00)

<b>A LO BESTIA. </b>Rafa Nadal no dio opción a Hewitt, que nada pudo hacer ante los potentes y efectivos 'misiles' del de Manacor.
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Lleyton Hewitt ya no es aquel chaval insolente de Adelaida que a base de gritos y atacar la bola llegó a ser número uno. Ese tenista agresivo que había derrotado siempre a Rafa Nadal en pistas duras; en fechas lejanas, claro. Aquí, en el húmedo Pekín de cielos grises y manto de nubes, el mundo del tenis ha llegado gobernado por la raqueta de hierro de un español que apareció difuminado en el debut contra Potito Starace, pero que ayer volvió a ser ese huracán que todo lo puede. Nadal, con el drive a pleno rendimiento, jugó con el australiano (6-1 y 6-2 en hora y media) para meterse en octavos de final, que disputará hoy contra el ruso afincado en Valencia Igor Andreev (10:00 de la mañana española) y, paradoja china, ubicado no en la Pista Central, sino en la 1, cuando es el jugador que más público arrastra.

"No comete errores, le pega muy fuerte a la bola desde los dos lados y su capacidad de movimientos es increíble", radiografió Hewitt a Nadal tras la derrota. Eso fue el partido. Un carrusel de golpes ganadores (25) y pocos errores no forzados (28). En la primera manga, una rotura de servicio en el cuarto juego ya puso al número uno en condiciones de resolver por la vía rápida, algo que se agradece cuando aún se deben guardar energías para lo que viene: US Open, Davis, Masters Series de Madrid y París y Copa Masters. Sellado el primer combate con 6-1, en el segundo el aussie se tomó más alegrías, sacó a pasear el "¡Come on!" y devolvió a Rafa el break del primer juego. Pero fue un espejismo en medio de la bruma. Cuando quiso y como quiso, el mallorquín, que lleva su acreditación llena de una chatarra de pins que le regalan cuando se hace una foto con alguien, cerró el partido. Nadal está feliz. Su nivel aumenta. El camino se ha despejado un tanto y todo apunta a que puede llegar lejos. Mientras tanto, actúa como un imán que atrae a otros deportistas españoles, al embajador, a Alejandro Blanco, a Juan Antonio Samaranch Todo el mundo quiere contagiarse un poco de esa actitud ganadora.

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Resto de rivales

¿Y qué hay de Federer y Djokovic? El primero ganó por un discreto 6-2 y 6-2 al becario salvadoreño Rafael Arévalo, tenista que está en los Juegos por invitación y que disfruta de una beca de la Federación Internacional en la academia de Francis Roig, técnico de Nadal. Su próxima parada será Berdych. El serbio, sin hacer ruido, se deshizo de Schuettler (6-4 y 6-2) para abordar a Youzhny.

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