Nadal salvó el desastre de la armada española
Ni la polución ni la humedad pueden con el número 1 del mundo. Nadal debutó en los Juegos venciendo a Starace y pocas horas después ganó su compromiso de dobles con Robredo. Además, el camino del manacorense hacia el oro se despeja tras las derrotas de Murray y Stepanek.


Rafa Nadal resuena aquí como "¡Na-dol, Na-dol!" en las juveniles voces de las fans chinas que le jalean en el Tennis Olympic Center. Sus puntos se celebran con fervor. Es el reflejo de un dragón poderoso, animal rojo con los colores de España (bandera incluida en la impoluta elástica de la marca alada). Un tono que en China simboliza buena fortuna y alegría. Vestido así, Rafa derrotó en su estreno olímpico en individuales al italiano Potito Starace con menos facilidad de lo que dice el marcador (6-2, 3-6 y 6-2). Dejando más bolas de las habituales a media pista y registrando una cifra inusualmente destacable de errores no forzados (43).
Pero está en segunda ronda, donde le espera el diablo venido a menos Lleyton Hewitt que dice que se va a enfrentar hoy (a partir de las 11:00 en España) al "mejor jugador que hay ahora", pero al que avisa que también es "un buen momento para tumbarlo". En el cara a cara manda el australiano 4-3, pero sus mordiscos son de tiempos en los que el de Adelaida daba miedo. Ya no tanto. Además, el molesto Stepanek ha desaparecido del camino del español, limpiado por Llodra en primera ronda. También cayó eliminado Murray, reciente vencedor en Cincinnati.
Lo único que sí parece inquietar a Nadal es la humedad, que se aproxima a picos del 90% y que deja imágenes como la de Julián Casanova, fisio del equipo, corriendo a llevarle a Francis Roig, el técnico que le acompaña en Pekín, la raqueta para que le vaya cambiando el grip (la cinta) de la empuñadura cada poco. Para que no se convierta en un mango resbaladizo que reste punch a la derecha. Por la tarde, Nadal repitió en el dobles y junto a Tommy Robredo dieron un repaso a la pareja sueca Bjorkman-Soderling con un doble 6-3.
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Por otra parte, lo que vino siendo un ejército numeroso ha quedado reducido a Rafa, su doble y el formado por David Ferrer y Nicolás Almagro, que derrotaron a los surafricanos Coetzee y Anderson (3-6, 6-3 y 6-4). Fue la nota alegre para Ferrer que, instalado en el número cuatro del mundo, atraviesa una crisis que no niega. "Estoy en el peor momento de mi carrera", se sinceró tras caer con Tipsarevic por 7-6 (10/8) y 6-2. Le acompañaron en la desgracia Robredo (6-4, 4-6 y 8-6 con Seppi) y Almagro (6-4, 3-6 y 6-3 contra Monfils).