España y Nadal confían en su físico en el horno
Vicario: "Podemos aguantar situaciones extremas"


Un pequeño Grand Slam arranca en Pekín el domingo (madrugada del sábado en España). Nueve de los top-ten se pasean por el Green Tennis Center, sólo falta Roddick. En el apartado femenino, las Williams tienen enfrente a las serbias Jankovic e Ivanovic, más las siempre peligrosas rusas.
El tenis, que nunca ha faltado a la cita de las medallas desde que entrara en Seúl 1988 (9 para España), tiene una cuenta pendiente con el oro. Y esta vez está aquí Nadal, que en Atenas aterrizó con 18 años después de ganar su primer torneo y cayó a las primeras de cambio en el dobles junto a Moyá. "Fue un desastre", recuerda. Pero en el pegajoso y agobiante Pekín ha aterrizado con la condición de número uno. Es una de las hiperestrellas de los Juegos y el hombre que parece destinado a saldar el déficit de oro.
El calor es a veces insoportable sobre el DecoTurf de la pista rápida. Pero, en vez de quejarse, Emilio Sánchez Vicario, el seleccionador, encuentra el lado positivo: "Aunque es incómodo, si de algo podemos presumir es de físico y de aguantar situaciones extremas. Se suda más de la cuenta y las ampollas brotan con más facilidad en las manos, pero para los otros es aún peor". Sí, la verdad es que Roger Federer tuerce más de la cuenta el gesto en los entrenamientos.
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El campeón de Roland Garros y Wimbledon confía en que un año tan duro no le pase factura (lleva ya 72 partidos, siete títulos y dos vueltas al mundo). "El calendario es terrorífico y sólo he tenido una semana de descanso tras Wimbledon, así que va a ser duro, pero estoy pensando en representar a mi país y en la posibilidad de tener una medalla".
El seleccionador, que ya sabe lo que es colgarse la plata en Seúl 88 tras perder el partido con más juegos de la historia olímpica (60) no quiere contarles "batallitas", pero sí recuerda a Rafa, Ferrer, Almagro y Robredo que aquí "no sólo juegan ellos, sino un país. Cuando llegamos de Seúl, el recibimiento fue brutal y ahí te das cuenta de la trascendencia de la medalla. Pero no me hace falta contárselo porque su motivación es innata". En el camino de Nadal, que debuta con el italiano Starace, aparecen caimanes como Hewitt, Stepanek, Murray y Djokovic, pero el músculo de Nadal y la humedad de Pekín pueden dejarles sin presa.