Rafa Nadal tiene una cita con la historia

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Rafa Nadal tiene una cita con la historia

Rafa Nadal tiene una cita con la historia

reuters

Busca destronar a Federer y uno de los mejores récords de Borg

El verdadero torneo de Wimbledon es efímero: comienza y explota hoy. Se supone que debe terminar hoy también, si las tormentas no cargan de razones a los partes de la BBC. En todo caso, y entre los claroscuros de una tarde británica de julio, Rafael Nadal Parera tiene una cita. Una cita más con Roger Federer en una final de Grand Slam, la sexta consecutiva desde Roland Garros 2006. Pero, al mismo tiempo, cita única e irrepetible, con esa vieja dama que es tan cara de acudir: la historia, la mejor historia del deporte español y, hoy, del deporte mundial.

Si Rafael Nadal gana esta final de Wimbledon, se habrá convertido por derecho, y pese a los ránkings, en el número uno del mundo: en el más sagrado de los santuarios. Y habrá conseguido para el deporte español una gema o un Grial, la Challenge Cup, que se le niega desde que Santana la alzara en 1966.

Han pasado 42 años, una generación, desde la hazaña de Santana. El Ártico se derrite y España ha vuelto a ganar la Eurocopa. Pero, hasta hoy, ningún español ha sido capaz de levantar esa misma Challenge Cup que consagró a Santana, aquel día en que Manolo quiso besar, contra protocolo, la mano de la Duquesa de Kent

Contra protocolo y contra el gran Federer, fiel a su estilo, irrumpe Nadal: sólo se ha dejado un set hasta la final. Ha perdido cuatro veces el servicio. Federer, dos. Nadal lleva 23 victorias consecutivas desde que cayó en Roma ante Ferrero. Federer suma 65 triunfos seguidos sobre hierba y 40 en Wimbledon, a una del récord de Borg.

Björn Rune Borg verá la final desde el Palco Real. Expectante. El triunfo de Nadal haría de Rafa el primer doble campeón de Roland Garros y Wimbledon en el mismo año, desde Borg en 1980. Una plusmarca ya tienen Nadal y Federer: no hay par de tenistas que se hayan enfrentado seis veces en finales de Grand Slam, y menos en años sucesivos. Borg y McEnroe jugaron cuatro finales de Wimbledon y el US Open, 1980 y 81.

Y Borg apunta algo curioso: "Nadal podría levantarse a las tres o las cuatro de la mañana, ir a una pista de tierra y siempre sabría como jugar. Pero la hierba es la casa de Federer, cuidado". Bien: pero si Nadal gana hoy, aquí en Wimbledon, Inglaterra y el All England serán siempre su reino y su hierba, su casa y su tierra.

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