Nadal y Feliciano López, al asalto de las semifinales
Inglaterra se paralizará para el duelo entre Rafa y Murray


Se empiezan a acortar las tardes y los días; los partes meteorológicos anticipan lluvias sobre Londres, pero no por ello bajará la temperatura en Wimbledon. Hoy puede hervir el All England: el combate de Andy Murray contra Rafa Nadal, en cuartos, en la Centre Court, se alza como una nueva batalla de Inglaterra. Y antes de que Nadal y Murray pisen la Central, Feliciano y Safin irán librando, en la Pista 1, otro duelo de cuartos: los saques y el cortado de Feliciano contra los obuses de Safin.
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Rafa Nadal ha ganado a Murray las tres veces que han jugado, una de ellas, Australia 2007, a cinco sets. Pero lo de hoy será distinto. Veamos. Uno: "Que venga Nadal: Braveheart Murray resurge desde el borde del abismo", titulaba ayer The Times sobre la épica victoria de Andy ante el poco épico Gasquet. Dos: ayer mismo se ofrecían en Internet dos entradas de reventa para el partido por un precio combinado de 2.500 libras: 3.150 euros. ¿Murraymanía? "Sé que puedo ganar a Rafa", promete el cansado Braveheart Murray, tan inglés cuando gana y tan escocés cuando pierde. Algo típico, en Londres, París y Cuenca.
Sigamos. Tres: hasta el partido con Youzhny, Nadal ofrecía toda la apariencia de un afilado ingenio de destrucción. "No dudo de que, en la final, Nadal ganará a Federer", resumía ayer Bud Collins, el colega de Boston al que contemplan 41 años en Wimbledon. Ciertamente, la máquina de Manacor destruyó a Youzhny, pero uno de sus chips de precisión tuvo un mal gesto tras una hiperextensión de la rodilla, y ayer, Nadal peloteaba con sendas tiras fucsia (kinesiotapes) en la parte posterior de la pierna, entre la inserción del popliteo y el gemelo que se sobrecargó en el incidente. Las pruebas médicas descartaron lesión, pero hay prevención, aunque el tiempo corre a favor de Rafa. La Armada fondea en el corazón de Wimbledon con sus dos mejores navíos de combate. No espera Sir Francis Drake, pero en el caso concreto de Nadal, el enemigo tiene un nombre: toda Inglaterra.