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Nadal arrolla a Kiefer y ya está en octavos

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Nadal arrolla a Kiefer y ya está en octavos

Nadal arrolla a Kiefer y ya está en octavos

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Allí le aguarda Mikhail Youzhny, que batió a Radek Stepanek

En realidad, Nadal sólo se vio ante dos rivales aceptables en la Centre Court: las sensaciones del mismo Nadal y las tinieblas del crepúsculo que caían sobre la Catedral del tenis con tanta velocidad como para acelerar la resurrección del Conde Drácula. El presunto mayor enemigo de Nadal era Nicolas Kiefer, pero, tras unas carreritas en el primer set, del alemán sólo quedaron sombras y ceniza sobre el pasto de la Central.

Nadal se planta en los octavos de mañana ante Youzhny jugando con la dosificación de un veterano: en el primer set, casi al paso, tuvo que negociar incluso una bola de break contra su servicio, pero siempre dio la impresión de tenerlo todo bajo control. Como si supiese que, al poner los pies en la muerte súbita, la llamita ciclotímica de Kiefer se extinguiría sin remisión.

Y fue exactamente así: por ciertas conversaciones y sensaciones a micrófono cerrado, Nadal da pistas de que va agigantando su confianza en los juegos de tiebreak o desempate. Algo se puede garantizar sobre esto: si la competitividad y la fortaleza mental de Nadal son inmensas, su análisis de cada situación tiene la precisión de un mapa militar de Clausewitz.

Break.

El primer set se extendió durante 67 minutos: sólo 15 minutos menos que el resto del partido. Con un poco de esto y un poquito de aquello, como al ralentí, Nadal iba costeando ante el servicio plano de Kiefer. En el séptimo juego, Nadal tuvo la primera bola de break. No la aprovechó y, de vuelta, Kiefer tuvo una oportunidad casi única sobre el servicio de Rafa. No sería la única en todo el partido, pero en aquel momento valía su peso en oro. Nadal birló sin apuros el pequeño tesoro de Kiefer y en la muerte súbita sentenció sin remedio.

El resto del partido sólo fue memorable por su rapidez: el desplome de Kiefer facilitó que se llegara al final antes de que se convocaran las tinieblas necesarias para Drácula y para la suspensión. El alemán incluso intentó una pantomima de remontada desde el 5-1 hasta el 5-3 en el tercer set. Lo justo para irritar a Nadal, que ya se veía en el vestuario y no permitió una sola bromita más.

En esos mismos momentos, y en la Pista 2, dos caracteres tan imborrables como Radek Stepanek y Mikhail Youzhny combatían ya casi a la luz de las velas para ganarse el sitio de octavos ante Nadal. La de Stepanek y Youzhny fue una pelea de machos Alfa a los ojos de la bella Nicole Vaidisova, prometida de Stepanek, uno que no para ni dentro ni fuera de las pistas. Al fin, en la ardiente oscuridad, y entre caídas y alardes de Stepanek, Mikhail Youzhny apagó todas las luces: las del All England y las de los ojos de Vaidisova, que tuvo que abrigarse ante lo que estaba cayendo. Mañana, el ruso repite ante Nadal la cita de octavos de 2007, cuando Rafa remontó desde dos sets abajo. Entre aromas de revancha llega Youzhny: esta vez, Nadal sí estará en su salsa.