Tenis | Wimbledon

Nadal pasa al galope con diecisiete 'aces'

Lleva 18 victorias consecutivas y ahora se mide al letón Gulbis

<b>A CAÑONAZOS. </b>Rafa Nadal logró ayer su segunda mejor marca de saques directos en el Torneo de Wimbledon: en 2006 ante Andre Agassi logró 18, ayer fueron 17.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Todo aquel que se enfrenta estos días a Rafael Nadal acaba asumiendo, inexorablemente, la apariencia del condenado que se encamina sin remedio hacia el filo de un abismo. En su último día en Wimbledon, precisamente ante Nadal, Andre Agassi describió así a su último verdugo en el All England: "Nadal es como un punching ball en movimiento que te devuelve absolutamente cualquier golpe". Dos años después, el alemán Andreas Beck complica aquella cita de Andre: "No se puede describir lo que es jugar contra Nadal es otro juego. Hace dos años, Rafa y yo practicamos en Mallorca. Entonces me pareció un jugador genial, pero ahora está mejor, algo que entonces me hubiera parecido inconcebible". Inconcebible, impenetrable, ¿indestructible? Esto es lo que más de uno empieza a pensar.

En la llegada de Nadal a la Centre Court, Beck recibió el mismo regalo que los 17 anteriores duelistas ante Rafa Nadal: un montón de nada. Beck razona. "Pese a que mantuve mi servicio en el tercer set, sabía que no tenía oportunidades, que todo era para nada". "Los intimida mentalmente", apunta Pepe Higueras. Tras dos horas y 20 minutos de lucha contra lo imposible y lo inevitable, entre los murmullos de la Centre Court, el balance de Beck fue una derrota casi honrosa: llevó a Nadal hasta la muerte súbita en el tercer set (donde Nadal no cedió un punto), recibió 17 aces del gobernador de Roland Garros y Nadal no permitió ni una sola bola de break con su servicio. Y sí: al menos, Beck no se llevó una paliza.

Tras caer en Roma ante Ferrero y las ampollas, Nadal ha ganado tres grandes torneos consecutivos (Hamburgo, Roland Garros y Queen's); sumada esta victoria inicial en Wimbledon, lleva 18 triunfos seguidos, con 44 sets ganados y cuatro perdidos: dos en Hamburgo y dos en Queen's. Ahí surge el proceso de intimidación mental que relata Higueras y que, implacable como una condena, anidaba en el fondo del corazón de Beck, por mucho que el potente zurdo se defendiera hasta el final con saques homicidas: que buscaban el cuerpo de Nadal, vamos. Pero esos servicios pesados eran como islotes perdidos, rodeados y al fin sumergidos por un mar de fiereza competitiva: Nadal. "Corre constantemente, atrapa todas las bolas, llega un momento en que te parece imposible que no pare, y al fin terminas jugando a otro juego", analizaba Beck, asombrado. Otro juego es otro mundo. Velocidad, una velocidad superior, es poder. Y un poder superior es Nadal.

Próxima paradaEl siguiente es el letón Gulbis. Buen jugador, cuartofinalista en París ante Djokovic. Gulbis aún no se ha medido con Nadal, y ayer tenía cierta expresión curiosa. "No he jugado con Rafa, no sé lo que esperar", razonaba. Que se prepare no para tenis sobre hierba, sino para otro deporte. Y que Dios le bendiga cuando llegue al filo del abismo.

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Los triunfos de Rafa Nadal, Tommy Robredo, Nico Almagro y García López firmaron ayer la suma total de nueve jugadores españoles en la segunda ronda de Wimbledon, lo que es un récord absoluto en el capítulo masculino, rompiendo la anterior marca de ocho, en el año 2004. Los cuatro citados se agregan a Ferrero, Ferrer, Feliciano López, Verdasco y Montañés que el lunes ya habían solucionado sus turnos de primera ronda. "Lo primero es que no se trata de especialistas ni de casualidades, sino de que todos son buenos jugadores. Ahora, la gente también ve que puede jugar bien en hierba. Si te atreves, mejor. Y, por lo que estamos viendo, ahora hay más gente dispuesta a adaptarse para hacer el esfuerzo. También importa mucho el reclamo que tiene Wimbledon", resumió el propio Rafael Nadal.

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