Tenis | Roland Garros

'Magic' Nadal vuelve a retar al número uno

Lo nunca visto: tercera final consecutiva entre Rafa y Federer

<b>ESFORZADO. </b>Rafa Nadal despachó en tres sets a Novak Djokovic en semifinales y disputará su cuarta final seguida de Roland Garros, la tercera frente a Roger Federer.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

No es 1985, pero en Boston pelean Celtics y Lakers, por una herencia de leyenda, o una leyenda de herencia. Es 2008, y en París, Roger Federer y Rafael Nadal disputan su tercer duelo final consecutivo en Roland Garros. Sin irse a valoraciones, ni al calibre de las leyendas que habitaron en el Boston Garden o el Forum de Inglewood, cierta historia de cierto motivador, Pat Riley, sí puede enseñar algo sobre lo que está pasando o puede pasar en París entre Nadal, guerrero indomable de la tierra batida, y Federer, heredero de algunas leyendas.

En las finales NBA de 1985, Riley y los Lakers (los Lakers: Magic Johnson, Worthy, Kareem Abdul-Jabbar...) volvían a Boston con ventaja de 3-2 sobre los Celtics (los Celtics: Larry Bird, McHale, Parish...); en el vuelo TWA 846, Los Angeles-Boston, Pat Riley se metió en la boca un cubito de hielo, ante los periodistas que aún volaban comercialmente con el club. "Mirad qué va a pasar", dijo Riley. Chupó el hielo entre el paladar, lo masticó un poco y en menos de un minuto, el cubito se deshizo. "Boston nos va a ver correr más y más. En algún momento, alguien va a hacer crack. Y, si apretamos y corremos, lo probable es que sean ellos". Estaba allí Earvin Magic Johnson. Y corroboró al boss: "La orden que él ha dado es apretarles, pushin, empujarles... incluso aunque no anotemos: hasta que se rompan".

Kareem.

En el sexto partido, justo tras ese vuelo, Boston hizo crack, la primera vez que los Lakers ganaron los Celtics una final: el Garden enmudeció ante el show de Magic y Kareem, que batió récord de puntos en playoff con un skyhook, el Gancho del Cielo. "Los récords no me interesaban cuando tiré ese gancho; era el anillo", estampó Abdul-Jabbar, con ojos de niño grande.

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Repartan papeles. El cubito de hielo que se extingue por sí solo junto al paladar, fue ayer, claramente, Nole Djokovic, que reaccionó cuando ya se derretía: 6-4, 6-2, 3-0. Pero Nadal terminó de zampárselo en la muerte súbita, pese a un set point para el serbio, en 5-6. El ganador insaciable que empuja una y otra vez entre el viento hasta romper al rival, derecha y revés, dirigido o no desde un banquillo, ya se lo pueden imaginar: Rafael Magic Nadal. Alguien tan venerable y con tantos récords como Kareem se sentaba en el palco de la Chatrier. Era Björn Borg, que se admira: "Hay veces en que parece que Nadal puede hacer cualquier cosa sobre la tierra".

Y nos queda ese hombre que aspira a heredar toda leyenda del tenis. Roger Federer, claro, que ayer sufrió como un perro y se dejó un set entre su desorden de juego y los alardes atléticos de Monfils, llevado en volandas por 14.000 furiosas almas. Y, con la gran final a 24 horas, vean que la Chatrier, en tenis, tiene cierto aire al añejo Boston Garden. Dicho todo esto, dicho lo que dice Borg, y visto cómo empuja Nadal, a ver quién es el cubito de hielo de Pat Riley...

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