Rafa Nadal avanza al galope sobre la lluvia
Barrió a Devilder y hoy se enfrenta a Nieminen


En mitad de la borrasca, los tenistas de Roland Garros se sentían miserables, allá en las campas del Bosque de Bolonia. "Entre la lluvia no hay diversión, la bola se vuelve pesada 4-5 abajo en el primer set, todo era más difícil, porque de verdad que estaba jarreando", se lamentaba el rey Federer. Del rey abajo, todos se lamentaban. ¿Todos? Bueno, uno prefería caminar sobre las aguas. ¿Caminar? No, Rafael Nadal iba al galope, al galope sobre la lluvia. Y no precisamente cantando o danzando, sino combatiendo
"Esto ha sido una putada, porque, si no llueve, hubiera acabado 6-1, 6-1". Los canales interiores del torneo captaron estas palabras de Rafael Nadal a su representante, Carlos Costa, en los pasillos del túnel de la Suzanne Lenglen, cuando se acababa de suspender el Nadal-Devilder, con 6-4 y 5-0 para Rafa, que ya no sabía cómo pedir la suspensión al árbitro, Carlos Ramos. Ahí sí que caían los canales. "Las líneas resbalaban y ya eran un peligro", aclaró Nadal.
El doble 6-1 que Nadal anunciaba ante Costa para los dos últimos sets, no se cumplió totalmente. Cuando el partido se reanudó, Rafa sentenció: 6-1... y 6-0. El zurdito Devilder se veía forzado a pegar casi siempre en suspensión los pedruscos liftados que le llegaban desde Chez Rafa. En sólo minutos, la lluvia hizo de la Lenglen una playa pastosa. Nadal se escapó 4-2, pero en la chocolatera naranja, Devilder recuperó hasta el 4-4 y tuvo bola para el 4-5, pero falló una volea corta en la red. Desde ahí, el chico francés del barrio sólo ganaría un juego más en los Internacionales de Francia.
Luchadores.
Mientras, Federer penaba entre los aguaceros y, tras suspensión en 4-5, perdió ante Montañés su primer set del torneo: 6-7. Ahí, Federer devolvió veneno: 6-7 y 6-1, 6-0, 6-4 para Roger. Verdasco noqueó a Chela. Robredo martirizó a Gicquel. Y Ferrer cosió a Santoro: 6-0, 6-1, 6-0. "De 100 veces, este resultado sale una", dijo Ferrer. El pobre Santoro admitió que esta humillación puede haberle echado para siempre de Roland Garros. Entre las aguas, Nadal ataca hoy a Nieminen, con el que nunca pierde: 4-0. Federer espera a Ancic. Y Ferrer afila la navaja cabritera para destazar al pequeño demonio Hewitt. La miseria para muchos es el orgullo de los luchadores: como Nadal, como Ferrer
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Sí es raro enfrentarme a tantos zurdos seguidos, pero, aunque sea extraño, esto es lo que hay, lo acepto, y lo que me queda es que tengo que luchar, cada día, como de costumbre. Me encuentro bien, físicamente al 100%, y es lo que toca cada día. Nieminen es un gran luchador. Tiene un gran revés, que es el golpe más importante en su juego. Su segundo saque es atacable, pero, si quiero ganar, necesito imponer mi ritmo".