"Debemos establecer un punto cero"

Con 19 añitos se ha plantado en una final de Copa Federación y, además, ganando el primer punto. Quizá el más complicado...
-Debuté en Nápoles, en la anterior eliminatoria que ganamos a Italia, pero en el dobles, que no es mi mejor faceta. Pero cogí rodaje. En Pekín supe controlar los nervios y me vuelvo muy contenta. Espero que no sea mi última eliminatoria.
-Pero si todo el mundo la señala como la gran esperanza.
-Sí, pero yo no quiero precipitarme. He jugado ya algunos torneos WTA y debo ir cogiendo experiencia poco a poco. Pensar en grandes triunfos es aún arriesgado. El año pasado me trasladé desde Canarias a Barcelona, a entrenarme con Xavi Budó y Mar Casabó en la Academia Pro-AB, y espero seguir progresando.
-¿Así que usted no es un producto de Centro de Alto Rendimiento?
-No, yo he hecho carrera por mi cuenta. Pero la Federación está trabajando muy bien con el tenis femenino. Se nos está dando confianza, se ha conseguido la igualdad de premios, lo que nos permite un mayor desahogo económico y nosotras no vamos a defraudar.
-Por cierto. ¿Les pesa mucho que siempre les estemos recordando a Arantxa y Conchita?
-Está claro que los aficionados al tenis femenino les tienen a ellas como referencia. Siempre que alguna comenzamos a destacar llega la comparación y ese listón es muy alto. Nos lo repiten mucho y es bueno que el pasado se recuerde, pero yo propondría establecer un punto cero con las nuevas jugadoras. Que nos den un voto de confianza.
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-¿Qué le parece la renuncia a jugar en Pekín de Anabel Medina y Vivi Ruano, las dos mejores españolas por ranking?
-Ellas han dado un no justificado y hay que respetar su decisión y no olvidar que siempre han estado dando el callo. Ahora estamos en la final y claro que me gustaría jugarla. Como a Llagostera, María José Martínez y Arantxa Parra. Con la afición de nuestra parte podemos contrarrestar el poder ruso. Y seguir soñando...