Tenis | El personaje, Rubén Ramírez Hidalgo

Desde la previa, tuvo casi K.O. al número uno

Actualizado a

Noticias relacionadas

La vida de un profesional del tenis que aspira entrar entre los 50 mejores del mundo resulta bastante azarosa. Casi de soldado de fortuna. Gente como Rubén Ramírez Hidalgo (Alicante, 6-1-1978), Marcel Granollers Pujol, Santiago Ventura, o, en su etapa adolescente, el mismísimo Rafael Nadal, apenas tienen tiempo de planear calendarios ni viajes cuando ya están embarcados en el siguiente avión. De repente, aparecen en un gran torneo, nadie sabe desde qué lugar (Granollers, por ejemplo, anda ahora en un Challenger, en Las Bermudas, tras ganar a Blake el título de EE UU en la tierra de Houston)... y entonces irrumpen bien rodados tras una vida a cara de perro. Listos para todo, capaces de poner en un aprieto a cualquiera: lo que hizo ayer Ramírez Hidalgo, recién emergido de la previa en Montecarlo, nada menos que con Roger Federer. Más que un aprieto: Ramírez tuvo al número uno a dos puntos de un K. O. que hubiese conmocionado al mundo.

Rubén (1,82, 78 kilos, actual número 137) emergió del grupo de trabajo del Montemar, en Alicante. Le moldeó Felipe Beneroso, aunque ahora trabaja con Diego Dinomo. Iván Navarro Pastor, Ventura e incluso David Ferrer han pasado miles de bolas con él. En enero pasado, Rubén cosechó su primer título del año, en el Challenger de La Serena, Chile. Según la ATP, las ganancias de su carrera, en premios, suman 1.137.528 dólares. Su gran momento llegó en 2006, en París: el paso a los octavos de final de su torneo más querido, Roland Garros, tras batir a Ferrer. Eso le hizo número 50 del mundo. Rápido, a cara de perro. Así puso a Federer al borde del K. O. ­

Te recomendamos en Más Tenis