Susurros del campo

CON EL AVAL DE LA REVISTA TROFEO CAZA

Este blog es un viaje a esas jornadas de caza y conservación, esperamos que seáis nuestros compañeros de cuadrilla.

Autor: Rocío de Andrés

Susurros del campo

El frío y el perro de caza

Un perro de caza puede convivir perfectamente con nosotros, de hecho, para la gran mayoría de los cazadores, su perro de caza es, además, su perro es el compañero y guardián de los más pequeños de la casa.

El frío y el perro de caza

Nuestro perro de caza es mucho más que un mero acompañante en nuestras jornadas cinegéticas, es un miembro más de nuestras familias, son parte de nuestras vidas. Y como tal, preservamos siempre por su bien estar y nos deleitamos en cada uno de sus cuidados.

Un perro de caza puede convivir perfectamente con nosotros, de hecho, para la gran mayoría de los cazadores, su perro de caza es, además, su perro es el compañero y guardián de los más pequeños de la casa.

Hemos sido muchos, los que después de la gran nevada, hemos tenido la gran fortunade poder disfrutar de nuestros canes viéndolos jugar y correr por la nieve. Pero ojo, cuidado con el frío.

A pesar de la gran versatilidad de la mayoría de razas de perros de caza para adaptarse a las más diversas condiciones climáticas y para soportar las bajas temperaturas (y las altas), lo cierto es que los efectos del frío en nuestros perros pueden ser muy diversos según la raza, los hábitos de vida, las costumbres…

Si el perro está fuera en un día muy frío, deberemos procurar que realice el suficiente ejercicio físico para que su salud no se vea afectada. Debemos ser conscientes de que el animal puede llegar a la hipotermia, lo cual resulta muy peligroso incluso llegando a la muerte del animal.

Para saber si nuestro can está entrando en hipotermia, la forma más fiable es medirle la temperatura (que nunca deberá bajar de 32ºC).

Es evidente que en el campo esto resulta harto complicado, por lo que podremos observar otros síntomas como el enfriamiento generalizado, la disminución del ritmo respiratorio, un pulso débil, arritmias cardíacas… Ante cualquiera de estos síntomas, tenemos que trasladar de inmediato al animal a un lugar cálido y seco, arropándolo con mantas y dándole todo el calor posible en el tronco (no en las extremidades).

Otro problema no menos importante y a la vez muy preocupante, es el de la congelación, que afecta a las orejas y al rabo principalmente. En el caso de que se produzca, la trataremos como si de una herida profunda se tratara tras descongelar la zona sin retirar el tejido afectado (si podemos evitar tocarlo, es lo ideal), ya que sirve para que proteja la zona interior. En este caso, el veterinario le tratará con antibióticos.

Y como ocurre en las personas, el problema más común del frío son los catarros y la tos. El catarro suele venir acompañado de estornudos, picor, secreciones nasales… En cuanto a la tos, recurriremos a su veterinario para que determine su origen y así poder frenarla.

Por otro lado, conviene señalar la necesidad de tener especial cuidado con la nieve ya que, a pesar de que la gran mayoría de los perros disfrutan jugando con ella, lo que nos ha quedado patente, lo cierto es que puede provocar serias lesiones en sus almohadillas. Así que, cuidado…

En lo que a alimentación de nuestros perros se refiere, bien para los perros que viven fuera, a la intemperie, como para los que lo hacen dentro, conviene vigilar el aporte de nutrientes durante los meses de frío. No estará de más incrementar la cantidad de comida o incluso enriquecerla con alguna grasa, lo que iremos haciendo de forma paulatina y nunca de una sola vez.

Si nuestro perro debe vivir en el exterior, es necesario que le tengamos con mejores condiciones cuando las temperaturas bajan. En un recinto cerrado y vallado, protegido del viento y lluvia y siempre con una caseta en el interior. Si el perro esté suelto en el exterior, deberemos proporcionarle de la misma manera una vivienda, siempre teniendo en cuenta el tamaño del animal y elevada del suelo.

Para los perros que conviven en el interior de nuestro hogar, es mucho más sencillo, tan solo buscarles un espacio adecuado en casa, donde colocaremos su manta o colchoneta. Este lugar no debe ser muy cercano a los radiadores o a las fuentes de calor, puesto que lo más importante para el animal es evitar los cambios bruscos de temperatura.

Quien tiene un perro, tiene un tesoro…

Salud y buena caza