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Autor: Aritz Gabilondo

HOLANDA

El cielo y el infierno de los hijos de Van Persie y Bergkamp

Uno apunta muy alto en el fútbol base del Feyenoord y el otro está a prueba en el Arsenal en su última oportunidad de poder alcanzar la élite.

El cielo y el infierno de los hijos de Van Persie y Bergkamp

Lo hijos de las leyendas del fútbol tienen que soportar con el peso del apellido, lo que les abre puertas pero también les coloca una losa de presión sobre sus espaldas que muchas veces no son capaces de soportar. Los últimos casos más destacados están llegando en Holanda. Allí, los hijos de dos jugadores grandes en la historia del país, Van Persie y Bergkamp, avanzan en sus etapas de formación con muchas diferencias entre lo que el uno y el otro pueden llegar a ser. O eso al menos parece.

Shaqueel Van Persie, de solo 13 años, está empezando a sonar muy fuerte por su capacidad para hacer goles con las inferiores del Feyenoord, algo en lo que se asemeja mucho a su padre. La semana pasada un tanto suyo de volea se hizo viral y dio la vuelta al mundo. Otros detalles técnicos que ha llegado a grabar junto a su padre demuestran que tiene una gran habilidad con la pelota. Es, sin duda, un chico a seguir de cerca, y así se está haciendo en Holanda.

Caso bien diferente es el del hijo de Bergkamp. Mitchel, que ya cuenta con 22 años, y que está sin equipo en estos momentos tras haber salido recientemente del Almere, con el que había jugado en categorías inferiores aunque sin llegar a debutar con el primer equipo. De hecho, la influencia de su apellido le ha permitido estar unos días a prueba con el Arsenal, que podría ver con buenos ojos incorporarlo al equipo Sub-23. Eso sí, para ello deberá convencer a los técnicos, sin duda un trago amargo para un club que tiene como uno de sus ídolos a su padre Dennis.

Son muchos los hijos de jugadores legendarios que integran a día de hoy el fútbol de élite, pero también es una realidad que la mayoría de ellos se queda por el camino frustrado por no llegar al nivel de sus progenitores. Una realidad que ahora vuelve a ponerse de manifiesto con los casos de Shaqueel Van Persie y Mitchel Bergkamp.