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Lesionarse de maravilla

Nadie se lesiona como Gareth Bale. Posee muchos registros. Es tan buen futbolista como convaleciente, en realidad. "Yo me lesionaba como quería", sería una frase preciosa para una lápida. Si sólo contamos sus lesiones reales suman varias decenas, y ninguna grotesca o aterradora. Cada vez que alguna de sus articulaciones o músculos se rompe o contractura, se eleva sobre los percances con esa particular clase que lo mantiene siempre recto, garboso, como si todo el tiempo estuviese yéndose de Bartra.

Cada una de sus lesiones es una lección de estilo, jerarquía, incluso gracia. A veces me recuerda a un primo al que le encantaba dislocarse el hombro. Un sábado le oí gritar "Abuelo, mira cómo me caigo por las escaleras", y después se lanzó dando tumbos peldaños abajo. Genio. Creíamos que llegaría a especialista de cine, pero acabó en un Leroy Merlin.

Gareth Bale, entrenándose con Gales el pasado lunes.

En sus momentos más creativos, al margen del juego, el delantero madridista puede adivinar que va a lesionarse, incluso lesionarse de pensamiento, para evitar lesionarse de verdad. Esta es la clase de contratiempo que hace unos días le impidió ser alineado por el Madrid, pero no evita que sea titular con Gales. Tal vez posea un séptimo sentido, ya que quizá no baste con seis para intuir algo así. Lo tenía aquella anécdota de Iñaki Uriarte que un día telefoneó a los amigos cercanos para anunciarles que «el jueves me muero». Llamó con unas jornadas de antelación para que se organizasen, y cuando llegó el jueves se murió, sin marear a la gente.

Las biografías son sumas de conquistas y heridas. Quizá en los currículos debiera haber hueco para explicar que eres maniático, te limpias los zapatos contra la pernera del pantalón o escupes a escondidas en la rendija del ascensor, y no sólo que tienes un doble grado y un máster. Bale atesora un espléndido palmarés, lo sabemos. Pero ahí no todo son medallas por ganar la Champions. Sus partes médicos son a su modo trofeos. No sé si los enmarca y cuelga de la pared. Yo lo haría. Sólo con sus problemas en el sóleo podría cubrir el dormitorio y un baño.