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Planeta E-Bike

"El nuevo deporte de la bicicleta eléctrica"

Autor: Raúl Romojaro

PLANETA E-BIKE

¿Serán los coches eléctricos un problema para las ebikes?

¿Serán los coches eléctricos un problema para las ebikes?

La demanda de baterías por parte del sector automovilístico puede provocar un incremento en el precio de las materias primas para su construcción.

Podemos decir que dos son los componentes esenciales que definen a cualquier vehículo eléctrico: su motor sin emisiones y la batería que lo alimenta. El desarrollo de los propulsores resulta imparable en el sector de la automoción y también en las ebikes asistimos a una evolución casi permanente de estas motorizaciones eléctricas. Sin embargo, la piedra en el zapato de la electrificación quizá llegue precisamente de las pilas, con un incremento de la demanda cuyos efectos nadie por el momento se atreve a pronosticar con certeza.

El teórico descenso en el precio de los vehículos eléctricos parecía asegurado en cuanto su producción e implantación fuera la previsible en los próximos años. Es una simple cuestión de economía de escala, la popularización de coches eléctricos debería derivar en costes más ajustados de fabricación.

Con lo que no se contaba era con las advertencias que algunos fabricantes de coches están realizando sobre el incremento en el coste de los metales que se utilizan para estas fuentes de energía eléctrica, básicamente níquel, litio, cobalto o cobre.

La mayor demanda ha provocado que el precio de algunos de ellos se cuadruplique en apenas una década y la tendencia no tiene perspectiva de modificarse en el corto plazo, según indican algunos analistas. De hecho, la disponibilidad de baterías se ha convertido en uno de los grandes retos para las marcas automovilísticas: no dudan de su capacidad para fabricar coches eléctricos cada día más atractivos y capaces, pero sí lo hacen sobre la disponibilidad de pilas para alimentarlos.

¿Qué tiene que ver todo esto con las ebikes? Pues es una pregunta de difícil respuesta por el momento, pero no es descartable por completo que esa voraz demanda automovilística pueda afectar negativamente a las bicicletas con asistencia eléctrica. Si las materias primas elevan su precio lo hará también el de las baterías y, en consecuencia, el de las pedelec. Sin olvidar que este fenómeno puede afectar a la proliferación de unidades de más capacidad, las esperadas baterías de 700 o incluso 1.000 Wh.

Un problema que se podría agravar si los países hegemónicos a día de hoy en la producción de baterías, China y Corea del Sur, ejercen ese privilegio para manejar el precio de este componente en base a sus intereses y no los del mercado. Cierto es que en Europa y Estados Unidos se trabaja para revertir esta especie de duopolio asiático, pero es largo el camino que les queda por recorrer en esa dirección. Para muchos el grafeno podría solventar parte del problema que se atisba, aunque tampoco las previsiones al respecto permiten establecer plazos fiables sobre su generalización.

No pretendo, desde luego, ser pesimista o alarmista con esta cuestión. Simplemente se trata de la constatación de una preocupación en el sector de la automoción que puede llegar a salpicar a nuestras ebikes en el futuro. Pero sobre todo me sirve para reiterarme en lo que ya comenté en este mismo espacio sobre la idoneidad del momento para sumarse a la tendencia de las bicis eléctricas.

Debe ser el que cada uno considere oportuno, el que satisfaga sus necesidades o deseos y nunca esperando tal o cual evolución o tecnología, una bicicleta mejor que la anterior o un descenso acusado en los precios de adquisición. Ya vemos que en horizontes existen suficientes incertidumbres como para hacer muy aconsejable aquello de disfrutar del momento…

 

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