Cristiano y Messi: la cara y la cruz

Noticias relacionadas
Desde el pasado domingo, decenas de amigos y conocidos me han asaltado con la misma reflexión: “Tomás, vaya manera tan distinta de irse de vacaciones que han tenido Cristiano y Messi. ¡Quién lo iba a decir hace seis meses!”. Es evidente que los aficionados al fútbol han visto como el portugués ha sabido reaccionar con fiereza, orgullo, ambición y mucho fútbol a una temporada que para él y su equipo pintaba tenebrosa, y que ha terminado con fuegos artificiales y dos títulos de oro macizo: la Undécima y la primera Eurocopa para Portugal. Cristiano se marchó de vacaciones con su familia como un héroe con 11 millones de portugueses rendidos a sus doloridos pies y con el reconocimiento del mundo entero del fútbol por ese sufrimiento que padeció en la final de Paris, en la que Payet le retiró de mala manera del escenario, pero fracasando en el intento de dejarle en segundo plano. La foto que la gente se ha llevado a la playa y a la montaña ha sido la de un Cristiano exultante, levantando en el palco de Saint-Denis la Eurocopa…
Messi, al contrario, ha visto como el doblete se ha difuminado en dos plumazos y encima su fútbol y su talento le han abandonado en los momentos decisivos. Ya el fracaso de la Champions en el cruce de cuartos le dejó tocado. No olviden que en el decisivo partido del Calderón fue el futbolista que menos metros recorrió, superando tan solo a Ter Stegen…El Messi que en los grandes días empieza a dar síntomas de debilidad (sobre todo anímica) prolongó esas malas sensaciones en la Copa América con la albiceleste. Con Argentina, sufre un bloqueo emocional que contrasta llamativamente con la historia de pasión que su rival Cristiano disfruta con Portugal. Ese penalti lanzado a las nubes en la decisiva tanda de la final con Chile quedará marcado en las páginas más tristes para Leo. Pero lo peor no fue su fallo, que todos pueden cometer como ya le ha sucedido esta misma temporada al propio Cristiano. Lo terrible para él es haber reaccionado tan negativamente que anunció su adiós. Se retira de la albiceleste rendido con sólo 29 años. Mientras, Cristiano alcanza la gloria con su país con 31…Y encima, le llegó a Messi el varapalo de Hacienda. Ya sabemos que esos 21 meses de condena no le llevarán a la cárcel (ni lo deseo, eso no se desea a ningún ser humano), pero su imagen pública ha sufrido un daño irreparable más allá del balón. Y el Barça ha aumentado esa torpeza con una campaña que incluso ha soliviantado a muchos culés que sí están al día con Hacienda y que saben separar la idolatría futbolística del deber responsable de todos los ciudadanos. Ahora ya pocos discuten, ni siquiera Griezmann, que el Balón de Oro se lo merece Cristiano este año. Undécima, Eurocopa y encima está al día con Hacienda. Negarle sus logros en favor de Messi le hace un flaco favor al propio Leo…