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FINALIZADO
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7 3 6
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Zidane siempre tiene la culpa

MR. PENTLAND

Míster Pentland fue justo lo que la mayoría llevamos dentro: un entrenador. El precursor y más innovador. Este rincón tratará de su gremio. De los inicios, las trayectorias y las anécdotas de sus sucesores. Modestos y profesionales. Españoles y foráneos. De club o seleccionadores. Bienvenido. Pase y tome asiento.

Autor: Alfredo Matilla

Zidane siempre tiene la culpa

Para bien o para mal, Zidane parece condenado a estar siempre en el centro de la escena. Por genio, cuando lo hace bien. Por torpe, cuando lo hace mal. Da igual a quién se enfrente. Sólo existe él. Las menciones a Cristiano se reservan para cuando se ha vivido una lluvia de goles. Ser la apuesta de Florentino es una cruz para Zizou. Viene de suceder a Benítez sin más méritos que haber jugado de cine y por llevarse fenomenal con el jefe. Del Camp Nou salió, según algunos, licenciado. De Wolfsburgo se marchó, pase lo que pase, sentenciado. Sin embargo, los argumentos para entronizarlo o atizarle suelen ser bastante peregrinos. En sólo unas horas se ha pasado del repaso táctico que no vi a Luis Enrique, a la pájara alemana en la que él es el que menos culpa tiene.

Para apuntarle errores al francés, objetivos o intencionados, sobran los motivos. Pero para analizar las causas de la doble cara del Madrid se pueden encontrar muchos más responsables. Otra cosa es que interese recordarlos. Se podían haber consumido ríos de tinta sobre Luis Enrique tras lo del sábado. E imprimir un manual sobre Ditier Hecking (51 años), el técnico del Wolfsburgo al que, más allá de su gente, no mencionará nadie.

En la semana del Clásico comenzó la deriva blanca. Y, curiosamente, lo peor pudo ser el resultado. Sabedor de que el Madrid se juega toda la temporada a una carta, la euforia, las exigencias y el hecho de tener el futuro en el aire, obligaron a Zidane a ejecutar un plan en el que no creía. Poner a todos los titulares fue temerario con la Champions a la vuelta de la esquina. El Madrid ganó porque es el que más lo necesitaba, pero sus 70 primeros minutos no fueron para sacar pecho. Más bien para generar dudas en las grandes citas. Y mucho menos no era noche, con el líder a siete puntos y siendo terceros, para airear en las redes sociales celebraciones de equipo pequeño en el vestuario. El 1-2 del Camp Nou, a mi juicio, tuvo que ver más con la mentalidad y el ritmo del rival que con un repaso o un puñetazo en la mesa. Por mucha alegría que supusiera en el madridismo, no compensó ver a Ramos, Pepe y Modric arrastrarse ante el Wolfsburgo con las piernas bien pesadas. En el Clásico vi más culpa de Luis Enrique que méritos de Zidane, no teniendo otra vez la autoridad suficiente para rotar pensando en el Atleti y contando con Neymar y Messi. Pese a que el primero tenía el cuerpo como sólo lo deja una despedida de soltero y pese a que Leo venía agotado con Argentina. Por los viajes y, sobre todo, por la tensión que le supone dar la talla con la albiceleste.

Lo de la Champions tiene más enjundia. Más allá de la pésima actuación colectiva del Madrid, del gatillazo en defensa, del agotamiento en medio campo, del suicidio manteniendo a Benzema lesionado y de que la vuelta será otra historia, hubo un equipo insultado enfrente que se comportó con grandeza. Ése que no se ha visto casi en las repeticiones. El que iba de blanco. El de la marca de automóviles serigrafiada en el pecho. El que tuvo dos laterales que sonrojaron a sus marcadores, en el que Draxler bailó a su antojo y en que el su entrenador, exjugador del Gladbach e internacional, sorprendió a todos desde la alineación, supo jugar sus cartas y, lo más complicado, acertó al contener la rabia del Madrid con el 2-0 al descanso. Ese equipo al que aún hoy nadie da opciones. “¡Cómo no va remontar el Madrid ante el octavo de Alemania…!”.

Zzbuena

Porque lo peor del Madrid no fue su desfallecimiento durante diez minutos mortales. Lo más triste fue su respuesta con más de medio partido por delante. Las soluciones de Zidane no convencieron, pero los jugadores algo tendrán que decir sobre la desidia y el aturdimiento demostrado. Aun así, lo más destacable, por si no se lo han recordado por ahí, fue la estrategia de Hecking. Naldo, al que tuve la oportunidad de entrevistar en 2007 cuando ya ganó en Europa al Madrid con el Werder Bremen, dio la clave en las horas previas. Ya fuera en declaraciones públicas o con sus mensajes: “Si jugamos todos juntos como equipo, tenemos posibilidades. Ese es el mensaje que más veces no repetimos”. Ése fue el lema que inculcó el entrenador durante la semana en un vestuario al que tiene en el bolsillo con sus didácticas y motivadoras charlas. Dicen los jugadores, los aficionados y hasta el director deportivo del Wolfsburgo, Klaus Allofs, (antes también estuvo en el Werder), que Hecking es mejor orador que cualquier político: “Siempre pronuncia las palabras adecuadas. Es muy sabio”.

Y no les falta razón a sus fieles. Hecking fue capaz de poner de titular a Bruno Henrique para descoser las bandas del Madrid. Y lo más difícil, fue capaz de mentalizar al chaval de que iba a ser la clave pese a sus 25 años, aunque no había disputado ningún minuto en Champions y sin importar que acumula 361 minutos en toda esta temporada. Eso es tan grande a estas horas para Alemania en general, y para Wolfsburgo en particular, como cuando el Madrid hizo de Hierro un mediocentro goleador o cuando Guardiola hizo de Messi un falso nuevo de leyenda. Un golpe maestro. Hecking, en vez de tirar la eliminatoria y centrarse en la Bundesliga, preparó el partido a conciencia y consiguió como premio una proeza. Su trayectoria al frente de varios modestos siempre ha sido impecable. Empezó en el Verl, pasó el Lübeck, al que ascendió a la segunda categoría, e hizo sus pinitos en el Alemania Aachen antes de progresar y cumplir los objetivos marcados en el Hannover y el Nuremberg. Llegó al Wolfsburgo en el mercado invernal de 2012 con exigencias. Y cumplió. Tras salvar a su equipo de una grave crisis, al año siguiente lo metió en la Europa League tras rozar la Champions. Un reto que logró después y que redondeó con la primera Copa alemana de la historia del club y con la sorprendente victoria luego en la Supercopa ante el mismísimo Bayern de Guardiola.

De Hecking ya no sabremos mucho más hasta que hable en conferencia de prensa el próximo lunes en Madrid en la previa de la vuelta. Ya lo saben, Zidane será mucho más importante y tendrá única y exclusivamente la culpa de lo que pase. Gane o pierda.

Heckingbuena


3 Comentarios

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Janiel Contreras

Señor Matilla, se ensañó con Zinedine Zidane. Parece que ahora está de moda degradar las victorias del madridismo, y sobredimensionar las derrotas del conjunto blanco. Espero que si el día de mañana Zidane, alcanza algún triunfo destacable, usted lo mencione, analice y le dé el debido crédito. Zinedine Zidane no es culpable de ser la figura que es. El ha sido un hombre lleno de retos, y el rechazar la oferta de dirigir al conjunto blanco, hubiese sido un mayor fracaso, que intentarlo y sobrellevar dicha empresa.

04/07/2016 07:31:33 PM

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Carles

Zidane tiene un enorme problema, que no han tenido sus inmediatos predecesores: ya no cuenta con un Ronaldo que marca las diferencias. Aunque las frías estadísticas del portugués parecen mostrar su habitual acierto goleador, ha cometido fallos estrepitosos esta temporada y sus goles en partidos decisivos brillan por su ausencia.

Si a ello le unimos una plantilla mal construida, con duplicidad en varios puestos y carente, por ejemplo, de un centrocampista con calidad que dé apoyo y relevo a Modric, se entiende la temporada blanca. El triunfo en el Camp Nou fue un espejismo. Una alineación de los astros que le permitieron ganar jugando bien 10 minutos y mal los 80 restantes.

04/08/2016 12:47:29 PM

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Marcos

Buenas tardes.

Es un verdadero placer encontrar en la prensa deportiva análisis sosegados y centrados únicamente en cuestiones futbolísticas. Encuentro muy acertado su análisis, en el que coincido completamente. No pude ver los partidos de Champions, por trabajo, pero sí el Clásico. Y, al finalizar éste y leer en las horas y días sucesivos el torrente de reacciones triunfalistas por parte de periodistas, opinadores y futbolistas del o cercanos al Real Madrid, no podía salir de mi asombro. Como usted bien dice, los primeros 70 minutos del Clásico mostraron a un Real Madrid muy limitado, sin iniciativa, "a verlas venir", sin chispa, preocupado en recular bien y en cerrar espacios... Si el partido termina 1-0, esos setenta minutos habrían recibido un análisis muy, muy distinto al recibido con el resultado final de 1-2.

04/08/2016 08:52:30 PM