El Madrid dejó la renta en San Mamés
Las veintidós victorias consecutivas, aquellos meses en los que el Madrid parecía llamado a ganar la Liga de calle mientras Luis Enrique se perdía en experimentos, son ya recuerdo. Ahora se deja puntos con relativa facilidad. Cinco en una semana, sin ir más lejos. En San Mamés, el Athletic le apretó de salida y se adelantó con un gol de Aduriz. Aprovechó bien el primer tiempo desganado del Madrid. Y en el segundo le aguantó el apretón, hecho con más ímpetu que juego y falto, desde luego, de la inspiración en ataque que tanto le habíamos visto durante aquella famosa racha. No marcó. Casi ni remató.
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Es curioso cómo, con tan larga plantilla, el Madrid acusa tanto las bajas de Modric y James. Entregado a la superstición o imposición de la BBC, Ancelotti se condena a jugar con sólo tres medios, en general en inferioridad numérica. Sin Modric ni James, los tres se convierten en dos y medio, y no hará falta que añada que el medio es, rotatoriamente, Lucas Silva, Illarramendi o Khedira. Dando tantas ventajas, hasta Kroos cruje ya, agotado por tantos esfuerzos, y a Isco empezará a pesarle pronto. Sin Sergio Ramos atrás, encima, cuesta un poquito más salir jugando. Y todo el sistema se resiente.
Pero la pregunta era, ¿puede el Madrid acusar tanto las bajas? El Athletic sufrió tres muy gordas, las de San José, Laporte e Iturraspe, todo un boquete en la zona de seguridad del equipo. Pero el diseño sobrevive porque no es artificioso, y permite que sus jugadores se muevan cómodos en él. Eso más Aduriz (un gol por la escuadra y un remate al palo), el sensacional Williams, un Gurpegui heroico y un Gorka esta vez muy seguro le sirvieron al Athletic, junto al esfuerzo de todos, para darse un gustazo en San Mamés. El Madrid se ha dejado toda la renta que tenía cuando el Clásico está a punto de llegar.




