La UEFA acaba con la moda del Barça

La UEFA y los futboleros que han enviado sus votos a dicho organismo son como el algodón, no engañan. Que el Madrid tenga cuatro candidatos para entrar en el mejor once de la temporada y que el Barça sólo tenga dos, es la prueba definitiva de que lo del Barça triunfal fue una moda. Y como todas las modas, pasajera. El Madrid es el presente, junto al Bayern, y es el futuro. Cristiano y Bale son dos potenciales Balones de Oro (Blatter, no te enfades hombre), Isco es el mejor talento joven de Europa y Sergio Ramos es el mejor central del continente. Hasta el Atleti tiene tres nominados, en un premio justo para Simeone y el magnífico trabajo que han hecho los rojiblancos. El problema es el Barça, del que hasta Piqué avisa que hay peligro de “hundimiento”. Que sólo estén piqué y Messi entre los votados revela que la afición ya ve en su decadencia a Xavi, sobre todo, lo que ha arrastrado a Iniesta (aunque yo le sigo viendo bien a mi paisano). También Busquets y Alves han perdido el favor de la crítica. Cesc ni lo comento y tampoco Valdés ha entrado en la nómina de seleccionables.
El Barça ya no enamora con su fútbol de mucho tiqui y poco taca. La gente quiere ver la profesionalidad táctica del Atleti y, sobre todo, el fútbol total que propone el Madrid de Ancelotti. Dos laterales como extremos, un compás con botas (Xabi Alonso), jugones como Isco, Modric, cañones nucleares como Bale y Di María, artistas como Benzema y el MVP del fútbol mundial: CRISTIANO. Y detrás el mejor portero del mundo, Casillas, y uno que lucha por entrar entre los grandes de Europa (Diego López).
No hay color. Mejor dicho. Sí: el blanco. La LFP el pasado lunes y la UEFA, ahora, son el reflejo de una realidad incuestionable: el Madrid ha retomado la bandera del fútbol y el Barça se resiste a asumir su caída libre. Sólo falta que Blatter de la Calzada no haga otra de las suyas y vuelva a desprestigiar el Balón de Oro dándoselo a Messi (o Messing) o a Ribéry, el hombre que lleva 50 goles menos que Cristiano. Cosas veredes, amigo Sancho…