Bolt, Lemaitre, Olmedo y Sally Pearson

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Antes pensaba que Yohan Blake podría haberle dado guerra en los 100 metros de Daegu a su amigo, compatriota y compañero de entrenamientos Usain Bolt, que ha pasado a la historia, entre otras cosas más sobresalientes, por hacer la salida falsa más famosa de todos los tiempos. Pero después de deleitarme con los 200 no tengo más dudas: Usain hubiera vencido con claridad también en el hectómetro. Ayer se desplazó como casi nunca, con una velocidad envidiable, con su elegancia sobrenatural de siempre.

Y eso que sigue temeroso y que reaccionó al disparo el último, en 193 milésimas de segundo. En Berlín 2009, cuando aún no regía la norma de una salida nula y descalificación, Bolt salió en 200 metros en 183 milésimas (series), 164 (cuartos), 177 (semifinales) y 133 (final), cifras que contrastan con las de Daegu: 314 (series), 207 (semifinales) y 193 (final). Mucho más lento en Corea que en Alemania.

El presidente de la IAAF, Lamine Diack, senegalés, ha asegurado que la ley no se va a cambiar y que le parece “una maravilla”, en sintonía con lo declarado hace algunos días por José María Odriozola. A mí me parece que cambiar esa normativa es necesario, pero más que yo saben los padres del atletismo mundial… Me reconforta coincidir con atletas internacionales de gran talla. Por cierto, que Bolt no se ha manifestado. Me parece un gesto deportivo de primera magnitud. Ha sido el mártir de un castigo descompensado y ha tenido el buen gusto de no criticar la norma precisamente ahora que le ha perjudicado. Un gesto que delata lo que es Usain, también, fuera de las pistas.

Christophe Lemaitre

Y vamos con Christophe Lemaitre. Ha hecho historia de la grande para un velocista blanco. Bronce en los 200 metros, en una carrera magnífica en la que ha mejorado su marca personal desde los 20.16 hasta los 19.80. Era un registro anunciado, porque se había acercado reiteradamente a su tope corriendo con viento de cara: 20.17 (-1,0), en Daegu, 20.21 (-0,6), en París; 20.28 (-2,8), en Estocolmo; 20.33 (-2,2) en Saint-Etienne... 

Una marca por bajo de los 20 segundos estaba anunciada. En la final mundialista enganchó un buen viento, una buena temperatura y una gran carrera, y ahí están esos 19.80. Son la segunda mejor marca para un velocista blanco, tras los 19.72 de Pietro Mennea en la Universiada de México 1979. Lemaitre seguirá progresando, y mucho, porque sólo tiene 21 años y mucho trabajo por hacer. Me alegra especialmente su registro.

Sally Pearson

Y, ahora, la gran sensación de la jornada y no sé si de los Mundiales: la australiana Sally Pearson, nacida McLellan, que adoptó el apellido de su esposo, Kieran Pearson, tras casarse con él el 3 de abril de 2010. Su carrera de 100 metros vallas fue sensacional, de principio a fin. Nadie había corrido tan rápido desde el año 1992: la entonces rusa y ahora sueca Lyudmila Narozhilenko, que hizo 12.26 en el mitin de Sevilla de ese año. Al cambiar de nacionalidad pasó a llamarse Engquist.

Era una atleta extraordinaria, que dio positvo en su momento, pero que volvió a competir, superó un cáncer de mama y regresó a la élite. El récord lo tiene la búlgara Yordanka Donkova en 12.21. Era una atleta de aspecto hombruno, sobre la que siempre hubo sospechas, pero que nunca dio positivo. Sally Pearson es un soplo de aire fresco en la especialidad y buena representante del país donde el deporte tiene más amplitud de miras y más diversidad en el mundo: Australia. 

Manuel Olmedo

Su cuarto puesto en los 1.500 metros es muy valioso. Hace doce años que no veíamos a un español tan adelante. El propio Manolo confiesa que se siente "dolido" por haber estado tan cerca de la medalla de bronce. Quizá debió correr algo más adelante, para no tener que remontar tanto (tres atletas en los últimos 100 metros). Matthew Centrowitz, tercero, no es superior a Manolo. Simplemente, enganchó bien la carrera. Pero no solo hay que nombrar a los que han derrotado a Olmedo (los kenianos Kiprop, oro olímpico, y Kiplagat, líder del año, más Centrowitz), sino a los que hay detrás. El sevillano residente en Soria tenía la octava marca entre los doce competidores, y fue cuarto. Eso lo dice todo. 

Ayer fue una jornada de atletismo buena e intensa. En la mañana del domingo cerramos el Mundial. A expensas de lo que hagan los maratonianos y Jesús España en 5.000 (escribo este post antes de que ambas carreras se celebren) vamos a completar la peor actuación de la historia. Nunca habíamos caído tan bajo. Analizaremos las cosas cuando Daegu eche el cierre.

PD: Natalia y la Operación Galgo

Me permito copiar, citando procedencia, como corresponde, a mi admirado compañero Carlos Arribas, que ha entrevista a Natalia Rodríguez en El País:

Pregunta: Las dos últimas campeonas del atletismo femenino español, Marta Domínguez y Nuria Fernández, se han visto salpicadas por una investigación policial contra el dopaje. La Guardia Civil las ha interrogado y a Domínguez le registraron la casa. ¿Puede tener en algún momento la policía motivos para registrar la suya?

Respuesta: No, nunca. Lo tengo muy claro. De hecho, lo primero que hice cuando vi que mi representante (José Alonso Valero) estaba implicado en la Operación Galgo fue romper con él. Para nada quería verme yo manchada. Me sentó fatal lo de Marta y lo de Nuria. El daño al atletismo, a mí misma.

CACHO Y PASCUAL, SOBRE OLMEDO

Declaraciones interesante de Fermín Cacho y de Enrique Pascual Oliva (ex entrenador del campeón olímpico de Barcelona y técnico actual de Olmedo) sobre Manolo y su carrera en la final de los 1.500 metros de Daegu:

Fermín: "Ya dije hace algunas semanas que Olmedo tenía opciones de luchar por las medallas y ha estado a punto de conseguirlas. Se quedó cerca del objetivo. Ha sido una pena. Se ha adaptado muy bien al cambio de prueba y los medallas que ha conseguido en los Europeos al aire libre y en pista cubierta avalan su trayectoria. Puede ser una de nuestras bazas para el año que viene en los Juegos Olímpicos de Londres".

Enrique Pascual Oliva: "Olmedo tiene que conseguir una base de 3:30.00 para que no le pase esto, perder la medalla. Hemos decidido correr así, por dentro. Creíamos que la forma de gastar menos era ir en la cuerda. Hemos visto muchas carreras en vídeo y casi siempre el que va en la cuerda, gana. Eso sí, luego hay que buscar el hueco para salir, pero no es del todo complicado, porque al final se estira la carrera. El año que viene Manolo tiene que mejorar su marca de base que le permita ir a un ritmo muy elevado".

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